«¡Basta de descartes»

El Santo Padre, durante su homilía en la boliviana plaza de Cristo Redentor, ha hecho un llamamiento a cambiar la lógica de la exclusión por una lógica de comunión.

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La mañana de este jueves vio al Papa Francisco dirigirse en papamóvil hasta la Plaza de Cristo Redentor, distante un kilómetro y medio de la residencia del Arzobispo Emérito de Santa Cruz, el Card. Julio Terrazas Sandoval.

Miles de fieles se encontraban a lo largo de las amplias avenidas que convergen en la plaza, deseosos de encontrarse con su Pastor.

En la Santa Misa y Apertura del V Congreso Eucarístico Nacional, el Sucesor de Pedro habló de las muchas madres que pudo ver en estos días “cargando a sus hijos en las espaldas”, “llevando sobre sí la vida, el futuro de su gente, sus motivos de alegría y esperanzas”, pero también las “desilusiones, tristezas y amarguras”, “la injusticia que parece no detenerse y las cicatrices de una justicia no realizada”.

El Papa puso en guardia sobre “la tristeza que se vuelve individualista” que puede llegar en el “cansancio del camino”, haciendo “perder la memoria de pueblo amado”, afirmando asimismo que “para un corazón desesperado es muy fácil que gane espacio la lógica que busca transformar “todo en objeto de cambio”, “descartando a todos aquellos que no ‘producen’, que no se los considera aptos o dignos” porque – dijo –  haciendo alusión al pasaje del Evangelio, aparentemente ‘no dan los números’.

Ante esto, afirmó el Obispo de Roma, Jesús una vez más vuelve a hablarnos para decir: “No es necesario que se vayan, denles ustedes de comer” (Mc 8, 1-10). “Basta de descartes, denles ustedes de comer”.

Tres acciones, indicó el Vicario de Cristo, “toma, bendice y entrega” con las que Jesús, logra transformar una lógica del descarte, en una lógica de comunión, de comunidad.

La cruz que Morales le regaló al Papa

La cruz formada con la hoz y el martillo, que Evo Morales entregó al Papa Francisco a su llegada a Bolivia, pretendía ser un homenaje a la figura del sacerdote jesuita español Luis Espinal. El crucifijo es una reproducción de uno que hizo el sacerdote jesuita, como símbolo de su compromiso con las luchas sociales y su simpatía a las ideas del comunismo.

El Papa Francisco, en su visita apostólica a Bolivia, ha querido rendir homenaje a la figura del jesuita español Luis Espinal, asesinado en 1980 por paramilitares por su compromiso con las luchas sociales en el país. Francisco ha rezado hoy en el lugar en el que fue asesinado este sacerdote y ha pedido por el eterno descanso de su alma.

Junto con la cruz de la hoz y el martillo, Evo Morales ha querido obsequiar al Papa con la distinción Luis Espinal, creada para reconocer a quien profese una fe religiosa y se destaque por defender a los pobres, los marginados y los enfermos.

Luis Espinal, sacerdote jesuita, nació en España en 1932. A los 16 años, ingresó en la Compañía de Jesús, con la que se trasladó como misionero a Bolivia. En 1971 adquirió su nueva nacionalidad, la boliviana. Durante los años en los que vivió en esta región, se caracterizó por su compromiso con los más necesitados, pero también por sus críticas a la Iglesia. “Tal vez, tienen razón al hablar del “opio del pueblo” porque hemos desencarnado nuestra fe”, escribió en una ocasión.

En 1979, Espinal fundó el semanario “Aquí”, en el que ahora se le homenajea como un mártir, un héroe del pueblo y un símbolo de la Teología de la Liberación.  A través del periodismo, Espinal se dedicó a defender la lucha social, como forma de lograr una sociedad más justa.

Fuente Infovaticana

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