En medio de una profunda crisis que afecta a la industria cárnica argentina, los frigoríficos de consumo interno y las plantas que trabajan para grandes cadenas de expendio de carne en la provincia de Buenos Aires anunciaron que comenzarán a cobrar por el servicio de faena.
La medida fue comunicada por la Cámara de Industrias Cárnicas (Cainca), que, si bien no precisó una fecha exacta, adelantó que el cobro será del 1,4% del precio mayorista, lo que equivale a 0,7% del valor final que paga el consumidor.
La decisión se da en un contexto marcado por la dificultad para mover el mercado interno, el aumento sostenido de los costos, la mejora de los precios de la hacienda y una caída generalizada en los valores de los subproductos —como cueros, cebos y menudencias—, que históricamente aportaban rentabilidad al sector.
A diferencia de lo que ocurre en provincias como Córdoba o Santa Fe, las plantas bonaerenses no cobran este servicio, ya que hasta ahora utilizaban el “recupero” proveniente de la comercialización de los subproductos. Sin embargo, esa ecuación económica se volvió insostenible.
“En las últimas semanas han cerrado definitivamente dos plantas de faena de la provincia de Buenos Aires, relacionadas con la difícil situación que está atravesando el sector. Esto es el resultado de un alza muy fuerte de todos los costos y una baja constante de los subproductos, los cuales antiguamente generaban el resultado económico de las empresas”, señaló Cainca en un comunicado.
El impacto ya se refleja en el empleo: el frigorífico Devesa despidió personal, San Telmo de Mar del Plata cesó operaciones en julio dejando 56 trabajadores afectados, y Anselmo de Tres Arroyos presentó un pedido de quiebra. También el frigorífico Viñuela de Bahía Blanca atraviesa dificultades similares.
Los establecimientos ubicados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) concentran cerca del 35% de la carne que se consume en el país, por lo que la situación genera alarma en toda la cadena cárnica. “Pero esta es una situación imposible de mantener. Las plantas no pueden seguir subsidiando el sistema”, advirtieron desde la cámara.
Según los datos del sector, seis de los primeros nueve meses del año arrojaron resultados negativos para la industria frigorífica. A la vez, los gremios señalan que los despidos se replican en Santa Fe, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires, con plantas que trabajan a media capacidad, salarios adeudados y empresas que arrastran décadas de historia al borde del cierre.
Si bien algunos gobiernos provinciales aplicaron medidas paliativas, los sindicatos advierten que la caída del consumo interno, el ingreso de carne importada a bajo precio y los cambios en la política de exportaciones profundizan la crisis.




