En el sur del Gran Buenos Aires, más precisamente en Quilmes, funciona Agropecuaria Los Pinos, una empresa familiar que nació del trabajo de un matarife y que hoy se transformó en una organización moderna, con cortes premium a la venta, atención personalizada y servicio puerta a puerta. El Ágora conversó con Johanna Rueco, quien, junto a sus hermanos, continúa con el legado de su padre. Es la gerente General en Agropecuaria Los Pinos Ham y está a cargo de la gestión financiera, la estrategia de marketing, comercial y el vínculo directo con los proveedores.

–¿Cómo nació la empresa?
El que inició todo fue mi papá, hace muchos años. Arrancó como matarife, vendiendo medias reses a carnicerías tradicionales. Con el tiempo, y sobre todo a partir de la pandemia, decidimos dar un paso más: comenzamos a ofrecer carne envasada al vacío y cortes seleccionados directamente al consumidor final. Hoy estamos en Quilmes, pero llegamos a todo el Gran Buenos Aires y CABA.
–¿Qué representa para ustedes seguir con este legado?
Para nosotros es unión familiar. Decidimos apoyar a nuestro papá en algo que nos identifica culturalmente: compartir un asado, sentarnos en familia o con amigos a disfrutar un buen corte de carne. Eso es lo que nos moviliza.
–¿Cómo es el proceso de producción?
Tenemos un ciclo dos y compramos la hacienda en pie en el mercado, la faenamos en frigorífico y luego hacemos todo el proceso de producción y envasado. Así garantizamos trazabilidad y calidad a cada cliente.
–El nombre Los Pinos tiene un significado especial, ¿no?
Sí. Surgió porque mi mamá plantó un pino en casa, que fuimos viendo crecer. Se transformó en un símbolo para nosotros: algo que habla de la familia, de las raíces y del crecimiento compartido.
–¿Cuáles son los cortes más elegidos?
El ojo de bife es la gran vedette, nunca falla. Pero hoy la gente también se anima más: entraña, vacío, asado banderita. La verdad es que todos los cortes tienen su público.
–¿Qué opciones de carne ofrecen?
Tenemos dos líneas: una con cortes Angus certificado, premium, con trazabilidad garantizada; y otra con cortes de distintas razas. Así cada cliente puede elegir lo que mejor se adapte a lo que busca.
La empresa en el 2024 dio un paso muy importante: junto con la Asociación Argentina de Angus lanzamos la Carne Angus Certificada, un producto que promete elevar los estándares de calidad en el consumo local. Con esta alianza acercamos a nuestros clientes una propuesta premium, con garantía de trazabilidad, sabor y excelencia en cada corte.


–¿Cómo fue la experiencia de crecer en plena pandemia?
En 2020, cuando la gente no podía salir de sus casas, fue el momento ideal para ofrecer este servicio. Al principio costó porque todo era virtual, pero después empezamos a participar en exposiciones como la Expo Agroganadera en Palermo, y ahí conocimos a muchos clientes cara a cara. Eso nos dio impulso y confianza.
–¿Cómo se puede comprar en Los Pinos?
Es muy simple. Nos encuentran en Instagram como @agropecuaria.lospinos. El pedido se hace por WhatsApp, totalmente personalizado. Si querés milanesas separadas de cierta forma, un corte envasado para asar o un lomito porcionado, se hace como el cliente quiera. Se coordinan horarios, entregamos en puerta, y la gente recibe lo que pidió, y como lo pidió.
–¿Quiénes forman parte del equipo?
Además de mi papá, estamos mis hermanos (Alan y Giuliana), Nico y Facu. Emi, que es nuestro comprador estrella en el mercado. Y varios más que hacen posible todo el proceso. Somos un equipo familiar y de confianza.
–Para cerrar, ¿qué significa para vos trabajar en Los Pinos?
Es un orgullo. Porque no solo vendemos carne, vendemos tradición, calidad y cercanía. A la gente le gusta saber que detrás de cada corte hay una familia que se ocupa de que llegue bien, y eso nos distingue.




