En la apertura ayer de la 70° edición de la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), su presidente, Gustavo Weiss, convocó a empresarios, autoridades y representantes del sector a mirar el futuro con determinación y a trabajar en conjunto para transformar a la infraestructura en el motor del desarrollo del país.
Bajo el lema “Nuevas oportunidades”, Weiss destacó el rol clave de la construcción como dinamizadora de la economía y promotora de una Argentina más equitativa, conectada y competitiva. “Cada obra que emprendemos es una pieza fundamental en el desarrollo nacional. Hoy más que nunca, debemos pensar en infraestructura con una visión de futuro”, afirmó.
Durante su intervención, el presidente de Camarco subrayó que la infraestructura no es un concepto abstracto, sino el cimiento esencial de una sociedad moderna y justa. “Sin conectividad no hay productividad. Sin inversión sostenida, no hay crecimiento”, expresó, al tiempo que remarcó el impacto directo de la obra pública en la vida cotidiana de las personas, desde el acceso al agua potable y la salud, hasta el transporte, la educación y la vivienda.

Weiss también se refirió a los desafíos estructurales que enfrenta el país: la baja inversión en infraestructura, los cuellos de botella logísticos, la falta de conectividad digital y los déficits en energía. A modo de ejemplo, señaló que más del 90% de la carga en Argentina se transporta por camión, lo que encarece la producción y limita la competitividad.
No obstante, el mensaje fue claro: hay oportunidades concretas para revertir este escenario. “Podemos convertir la inversión en infraestructura en un motor de desarrollo, si logramos coordinar esfuerzos públicos y privados y diseñamos una visión estratégica a largo plazo”, señaló.
Inversiones extranjeras
Especialistas en política internacional plantearon la necesidad de atraer inversiones extranjeras a la Argentina. En el panel sobre “El escenario internacional, situación actual y perspectivas”, por Sergio Berensztein, consultor y analista político; Diego Guelar, político y exembajador argentino en Estados Unidos y en la República Popular de China; y Carlos Pérez Llana, Politólogo y exdiplomático.
En ese contexto, Guelar sostuvo que “hoy tenemos un mundo dividido entre occidente y oriente, ya no es capitalismo y comunismo. La primacía ideológica de occidente se llama Donald Trump. Hay un debate cultural con oriente, y un debate interno en el mundo occidental entre la derecha dura y la centroderecha”.
“Argentina no está mal ubicada. Antes de fin de año se hará el acuerdo Mercosur-UE. Hay muy buena relación con Estados Unidos y China. Nuestra situación es equilibrada y hay que conservarla”, dijo.

Por su parte, Berensztein señaló: “La Argentina quedó con un Estado grande, incapaz y fundido. Hoy se hace todo con licuadora y sin coordinación para favorecer el interés nacional, que es el Acuerdo de Mayo, que se firmó el año pasado y nunca se cumplió, porque el sector privado está fragmentado. No hay un plan estratégico ante un mundo en el que las ventajas se van a obtener con la capacidad de negociación. Hoy tenemos que saber qué Estado queremos. Y cuando esté ese plan, el sector privado tiene que definir la columna vertebral para crear uno capaz para sostener políticas en el corto y mediano plazo”.
A su turno, Pérez Llana destacó que “está ganando el mundo del conflicto, con menos reglas y más fuerza, y eso es más Estado. El GAFI hizo un ranking de la riqueza mundial para 2050: 20% China, 15% Estados unidos, 15% india y 10% la UE. El termómetro para seguir adónde va el mundo es que ninguno tiene la garantía de seguridad de EEUU”.
Para el politólogo, “China va a avanzar para terminar el tema Taiwán, porque nadie lo va a defender. India tiene una fragilidad interna imposible de arreglar. Son 1.500 millones de habitantes y 20% es población islámica, que complica la integración ante un partido gobernante que se embandera con el nacionalismo hindú y la religión. La hipótesis de conflicto con Pakistán está latente. Este es un mundo de depredadores y mucho más de pasiones que constituyen una geopolítica que hay que observar. Por eso el que está informado está medio salvado. Hay que observar el interés y no las ideas del otro, sino entramos en el plano religioso. Saber qué paso, tener olfato para saber por dónde pasa el poder en el mundo”.
