Desde el bosque y la costa argentina hasta museos y tiendas de Estados Unidos, Europa, Israel y América Latina, la obra de Gisela Martínez construye un puente entre naturaleza, arte y diseño contemporáneo. Fundadora de Indómita Luz, la artista textil fue recientemente seleccionada para participar de la Milano Jewelry Week 2025, uno de los eventos más prestigiosos del mundo en joyería contemporánea, donde representó a la seda argentina con piezas únicas.
Diseñadora textil, tintórea, docente, vestuarista y artista, Gisela define su práctica como un universo donde la materia se vuelve lenguaje. Su historia creativa comenzó en la infancia, en contacto directo con árboles, mar y tierra, un vínculo con la naturaleza que terminó de moldear su sensibilidad estética y su mirada sobre los procesos orgánicos, las fibras y los colores.
Formada en la Universidad de Palermo, donde obtuvo el Mejor Proyecto de Graduación por su espíritu innovador, desarrolló una trayectoria que abarca diseño textil, indumentaria, moldería, fieltro, tintes naturales y sericultura. Además, trabajó como vestuarista en cine y teatro, y durante años dictó talleres y seminarios en todo el país, difundiendo técnicas artesanales con un enfoque sustentable y respetuoso de los materiales.
Un punto de inflexión llegó en 2010, cuando descubrió la sericultura. A partir de allí se formó junto al INTA y el INTI, participando en capacitaciones, proyectos productivos y acompañamiento a productores de distintas provincias. En 2012 se integró a la primera unidad productiva de seda de La Pampa, en Adolfo Van Praet, donde comenzó a criar gusanos y a estudiar en profundidad el proceso natural del capullo. Ese contacto directo dio origen a un lenguaje propio, donde la fibra cruda se convierte en símbolo, textura y materia poética.
De la indumentaria a la joyería contemporánea
Indómita Luz nació en 2011 como una marca de indumentaria con materiales nobles y mirada sustentable, y en 2015 evolucionó hacia la joyería contemporánea, incorporando capullos de seda, tintes naturales y metales como plata, bronce y acero blanco. Dos años después, el universo creativo se amplió con luminarias escultóricas, donde la luz funciona como una materia viva.

En 2020, Gisela fundó Cultura Eco Argentina, desde donde impulsa proyectos de arte y educación ambiental, como eco-murales colaborativos realizados con tapitas recicladas en escuelas y espacios públicos de distintos países.

Actualmente radicada en Claromecó, crea rodeada de mar, animales, tierra y fibras. Su filosofía de vida —basada en la coherencia, la sustentabilidad y el respeto por los tiempos naturales— dialoga de forma directa con sus procesos creativos. “Vivir en coherencia también es una forma de arte”, resume.
Su recorrido la llevó a ser seleccionada para la Milano Jewelry Week 2025, donde presentó piezas realizadas con capullos de seda, combinados con plata 925 y vidrio soplado. “Cumplir diez años en la joyería y representar a la Argentina, y especialmente a la seda, fue un honor inmenso. Fui la única artista que trabaja joyería desde lo textil con capullos de seda”, expresó.
El público y los curadores destacaron la identidad argentina de su obra, su fuerza poética y la innovación en el uso de materiales locales. Actualmente, las piezas de Indómita Luz se comercializan en museos y tiendas de distintos países, con presencia en casi todas las provincias argentinas. Alemania se convirtió en el último año en uno de los mercados de mayor crecimiento para la marca.
Así, esta creadora que transforma la seda en arte contemporáneo se consolida como una referencia del diseño argentino con proyección internacional. Y para quienes visiten Dunamar y Claromecó, su universo creativo se presenta como una parada obligada: un espacio donde cada pieza cuenta una historia tejida con naturaleza, sensibilidad y oficio.

