El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó que Geraldo Alckmin será candidato a vicepresidente en las elecciones de 2026, ratificando la fórmula Lula-Alckmin que ya resultó ganadora en 2022.
El anuncio se realizó durante la primera reunión de gabinete del año en el Palacio del Planalto, en un contexto político atravesado por cambios en el equipo de gobierno y definiciones electorales. “El compañero Alckmin será candidato a vicepresidente de la República nuevamente”, expresó el mandatario.
La decisión refuerza una alianza que combina al Partido de los Trabajadores (PT) con sectores de centroderecha, en una estrategia de frente amplio en Brasil orientada a sostener gobernabilidad y captar votantes de distintos espacios.
La relación entre Lula y Alckmin —exgobernador de São Paulo y figura histórica del PSDB— marcó un giro político tras años de confrontación, y se consolidó en el marco de la defensa institucional durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
Durante su intervención, Lula defendió el valor del diálogo político: “La política es un espacio de construcción con quienes piensan distinto”, sostuvo, al tiempo que recordó la importancia de acuerdos amplios en momentos de tensión democrática.
Debates internos y proyección hacia 2026
La confirmación de Alckmin llega luego de debates dentro del oficialismo sobre la conveniencia de mantener la fórmula. Algunos sectores impulsaban su candidatura a la gobernación de São Paulo, mientras que otros proponían incorporar perfiles más conservadores para ampliar la base electoral.
Sin embargo, el mandatario optó por sostener una estrategia de continuidad política, apoyado en el desempeño de la dupla en 2022 y en el rol de Alckmin como nexo con el sector empresario y actores internacionales.
El vicepresidente ha tenido un papel activo en negociaciones económicas, incluyendo gestiones para aliviar tensiones comerciales con Estados Unidos, lo que refuerza su perfil moderado dentro del gobierno.
De cara a los próximos comicios, Lula advirtió que el escenario será más desafiante: “El éxito pasado no garantiza resultados futuros”, señaló, en referencia al desgaste político y a la emergencia de nuevos liderazgos opositores.
Con esta definición, el oficialismo brasileño busca consolidar una propuesta basada en la estabilidad política en Brasil y la defensa de las instituciones, en un año que estará marcado por una intensa disputa electoral.

