La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora inaugura el primer laboratorio universitario de Agricultura de Precisión de la Argentina. Para conocer más sobre esta iniciativa pionera, El Ágora dialogó con el Ing. Agr. Daniel Caviglia, director del nuevo espacio.
– ¿Qué significa para la Facultad inaugurar este laboratorio?
– Es un gran desafío y un enorme orgullo. Fuimos los primeros en plantearnos cómo acercar la tecnología de precisión a los alumnos, y terminamos convirtiéndonos en la primera universidad del país en contar con un laboratorio que integra todas las tecnologías aplicadas al proceso productivo, desde la implantación de un cultivo hasta la cosecha.

– ¿Por qué es importante un espacio de estas características para la enseñanza y la investigación?
– Porque estamos convencidos de que el futuro de la agronomía pasa por la agricultura de precisión. Necesitamos estudiantes capacitados e involucrados con estas tecnologías, lo que les permitirá una rápida inserción en el mercado. Hoy las empresas demandan profesionales preparados en este campo, y lo que no se mide, no se puede evaluar.
– ¿Qué diferencia a este laboratorio de otros espacios similares?
– La integración. En otros lugares hay prototipos o experiencias puntuales, pero aquí logramos reunir en un mismo ámbito todo el proceso productivo con simuladores de última generación, de manera que los estudiantes puedan ver y practicar con el proceso completo.
– ¿Qué equipamiento van a encontrar quienes lo visiten?
– Contamos con una cabina de última tecnología de origen europeo, equipada con simuladores de pulverización y de piloto automático. Los alumnos pueden marcar límites de campo, crear tareas y trabajar en tiempo real, tanto desde monitores internos como externos. También equipos de siembra con todos los dosificadores que hoy se usan en Argentina, cada uno con su monitor correspondiente, lo que permite calibrar en tiempo real.
Otra estrella del laboratorio es la barra pulverizadora montada con tecnología de control en tiempo real, central meteorológica y ventilador para simular deriva. Todo se digitaliza en el monitor y los alumnos pueden observar cómo cambian parámetros como tamaño de gota, volumen o presión según las condiciones atmosféricas que generamos.
Además, los estudiantes acceden a una aplicación que les permite seguir las prácticas a distancia: alguien en Salta puede ver en vivo lo que hacen sus compañeros en Lomas de Zamora, siempre que tenga conexión Wi-Fi.
– ¿Qué empresas acompañaron este proyecto?
– Varias firmas líderes: Acronex, Arag, CNH Argentina, Crucianelli, Leaf Agrotronic, PTX, (Precision Planting), Metalfor y Oitana, además de distribuidores como Ratto Hermanos y Venturino. Todos aportaron equipamiento, conocimientos y respaldo para que este proyecto se hiciera realidad, en una articulación público-privada que creemos fundamental.




– ¿Qué aporta al sector productivo?
– Es una gran vidriera. Por nuestra Facultad pasan egresados, técnicos y empresas, y aquí podrán ver la tecnología en funcionamiento. Además, el laboratorio se convierte en un centro de entrenamiento para operadores, que recibirán certificación universitaria.

– ¿Qué valor agregado ofrece la certificación universitaria?
– Los operadores y productores que se formen aquí van a recibir una certificación de la universidad. Es decir, tendremos operadores preparados y certificados por una universidad nacional, lo cual genera un estándar muy importante.
– ¿Qué proyecciones tienen hacia adelante?
– Ya nos quedó chico (risas). Tenemos simuladores de fertilización de gran tamaño, de los que suelen verse en exposiciones como Expoagro, que funcionarán en un espacio externo como extensión del laboratorio. Todo esto reafirma nuestra convicción: la sinergia entre la universidad pública y el sector privado es el camino para formar mejores profesionales y fortalecer al agro argentino.

