El senador nacional Maximiliano Abad encabezó un acto del radicalismo en La Plata que reunió a más de 600 dirigentes de toda la provincia de Buenos Aires, entre intendentes, legisladores y referentes territoriales. En ese marco, planteó como objetivo central que el distrito se convierta en una “plataforma productiva, tecnológica y educativa” para la Argentina.
El encuentro forma parte de una serie de actividades que la Unión Cívica Radical (UCR) viene desarrollando en el territorio bonaerense, tras un primer acto realizado en Mar del Plata. También participaron el exintendente de San Isidro, Gustavo Posse, y el exvicegobernador Daniel Salvador.
Interna, renovación y candidatos propios en los 135 municipios
De cara a las elecciones del Comité Provincia, previstas para el 7 de junio, Abad ratificó el rumbo político del espacio y convocó a consolidar un radicalismo “moderno, representativo, republicano y federal”, con presencia real en el territorio.
En esa línea, aseguró que el objetivo es presentar candidatos propios en los 135 municipios, además de competir por la gobernación, y convocar a sectores que aspiren a una provincia con más desarrollo y oportunidades.
El senador también puso el foco en la situación social y económica, al advertir sobre problemáticas como el avance del narcotráfico, la crisis del sistema educativo y de salud, y la falta de servicios básicos. “Tenemos que dejar de ser una provincia en emergencia permanente”, sostuvo.
En clave partidaria, Abad remarcó la necesidad de una renovación interna basada en legitimidad y amplitud: “Quiero un radicalismo valiente, capaz y lúcido, que se anime a discutir las transformaciones económicas, tecnológicas y demográficas”.
El cierre del acto estuvo marcado por un mensaje de unidad, retomando una frase histórica de Ricardo Balbín: “No importa quién lleva el palo, lo que importa es la bandera”, y concluyó con una consigna clara: “Vamos a poner de pie a la provincia de Buenos Aires”.
Por su parte, Gustavo Posse llamó a fortalecer la organización partidaria y planteó la necesidad de construir “una alternativa lejos de los extremos”, mientras que Daniel Salvador subrayó el rol de un radicalismo “equilibrado, institucional y respetuoso de las leyes” en el escenario nacional.
