La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución del nieto Nro. 140, en una conferencia de prensa llevada adelante en la Casa por la Identidad del Espacio Memoria de la Ciudad de Buenos Aires, con la presencia de su titular, Estela de Carlotto, quien aseguró que esto “es un bálsamo para seguir a pesar de las circunstancias”.
Al comenzar la conferencia, Carlotto sostuvo que “las abuelas que ya no están”, los nietos que las acompañan y las personas que trabajan en la Asociación son los que les dan “fuerzas para seguir” y agradeció aún “estar lúcida”.
“Anunciamos con enorme felicidad y damos la bienvenida al nieto Nro. 140, hijo de Graciela Romero y Raúl Eugenio Metz. ¡Bienvenido!”, manifestó con emoción Carlotto junto a su hermana Adriana, que estaba también presente y nunca dejó de buscarlo.
El nuevo nieto restituido nació el 17 de abril de 1977 en el centro clandestino conocido como La Escuelita de Bahía Blanca, localidad de donde eran oriundos su madre y su padre; Graciela y Raúl fueron secuestrados en Cutral – Có en 1977, ella embarazada de cinco meses.
Durante las semanas que los tuvieron secuestrados, ambos fueron torturados y aún están desaparecidos. Graciela parió a un varón en cautiverio y, tanto ella como Raúl dejaron huérfana a Adriana, una beba de un año. Sus abuelos paternos, Oscar y Elisa, fueron quienes la educaron y la acompañaron en la búsqueda de su hermano durante todos estos años.
Graciela nació el 21 de agosto de 1952 en la provincia de Buenos Aires. Su familia la llamaba “Peti”. Raúl nació en Bahía Blanca el 24 de agosto de 1953. Sus amigos lo apodaban “El Melli”. En 1975 nació su primera hija, Adriana Elisa. Raúl comenzó su militancia en la Federación Juvenil Comunista, luego integró junto a Graciela el PRT-ERP.

Los Metz eran diez hermanos. Se criaron en un hogar politizado, ya que el abuelo Metz era militante del Partido Comunista y trabajador ferroviario. Raúl tenía sentido del humor, aunque era un poco calentón. Comenzó su militancia en la Federación Juvenil Comunista, junto a su gemelo Néstor. Eran compinches, militaban, iban juntos al colegio, compartían salidas y amigos. Desde los 13 años trabajaban como cadetes en una tintorería. Luego ingresaron al Ferrocarril, como su padre.
Según explica el portal de la Abuelas de Plaza de Mayo “en 2009, como una botella tirada al mar, Adriana abrió un blog, “Poncho de Lana”, en el que le contaba a su hermano quién era, cómo lo buscaba y lo esperaba. Allí le escribió una carta para su cumpleaños. Desde entonces cada 17 de abril lo saludaba, con la ilusión de ser leída. Adriana participó de cada producción y actividad institucional, con la certeza de que sólo encontraría a su hermano buscando a todos. Y al final, hay recompensa”.
A partir de información que Abuelas recibió de manera anónima, se inició una investigación que luego se trabajó de manera conjunta con la CoNaDI y la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado (UFICANTE). Este trabajo conjunto permitió reforzar la hipótesis de una posible apropiación, reunir la documentación necesaria y profundizar en el caso. En este marco, y una vez finalizada esta etapa, en abril de este año, la CoNaDI tomó contacto con el posible nieto para brindarle toda la información recabada. Así, él accedió a concurrir al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) y dejar su muestra de ADN, para ser cotejada con las familias que buscan.
Finalmente, en una gacetilla a la prensa informaron que “el viernes último el BNDG comunicó a la CoNaDI el resultado de ADN y la Comisión le informó al hombre que efectivamente se trataba de un caso de apropiación y que su perfil coincidía con el de la familia Metz Romero”.
Con información de las Abuelas de Plaza de mayo, y NA.

