Argentina es un relevante actor en el comercio internacional de agroalimentos. Efectivamente el sector agroalimenticio es el mayor exportador en Argentina (genera casi dos tercios del total de bienes exportados desde nuestro país) y es el único que obtiene superávits comerciales intra-sectoriales generosos, lo que muestra su capacidad internacional. Mientras las exportaciones argentinas en todo concepto y en todos los rubros sumados explican solo 0.3% del total mundial; las agroexportaciones argentinas específicamente generan algo más de 2% del total de este sector en particular en todo el mundo.
Para Coninagro la competitividad exhibida por el sector agroproductivo es 6 veces mayor que la competitividad total de las exportaciones argentinas sumados todos los sectores según el análisis sobre la base a datos comparados de INDEC y la OMC. Algo más del 60% del total de bienes exportados del país (total que supone unos 65.000 millones de dólares en 2019) responde a este sector.
Potencial de crecimiento
¿Por qué es posible advertir que Argentina puede exportar más desde la agroproducción? se preguntan desde la entidad cooperativista. Para ellos hay una serie de factores que inclusive están ligados a la historia y cultura, a cualidades naturales, un ecosistema virtuoso de inversión, incentivos, capital intelectual, iniciativa; relevantes empresas que articulan con miles de productores a través de arquitecturas vinculares espontáneas y virtuosas y una relación con los mercados internacionales que, a la vez que reporta éxitos comerciales, opera como retroalimentador del círculo virtuoso de aceleración.
Por eso, “si se ubica a Argentina en un ránking general de exportadores de todos los productos en el mundo ocupamos el lugar 51 en el planeta. Pero en materia de agroexportaciones en particular Argentina está en el selecto lote de los 15 mayores exportadores del planeta. Se muestra la lista con datos de 2018 que coloca a Argentina como el 12vo mayor”, aclararon en un informe.

Hoy hay un grupo de empresas que ya tiene capacidad de crecimiento en este rubro y del que puede esperarse más aun: más de la mitad de las 25 principales empresas exportadoras argentinas son agroalimenticias. Y de las 100 mayores exportadoras argentinas de todos los rubros 57 son agroexportadoras. Y de las 1.000 mayores exportadoras más de la mitad pertenecen a este rubro.
Al respecto, el Congreso de Coninagro a celebrarse en noviembre analizará distintos aspectos para potenciar las exportaciones agroindustriales. En ese sentido, el titular de Coninagro, Carlos Iannizzotto opinó que: «resulta fundamental diagramar una plataforma que apunte a aumentar la producción, incrementar el valor agregado, generar empleo y promover las exportaciones». A lo que agregó: “Desde el sector cooperativo agrícola estamos seguros de que todo se construye en el marco del diálogo, apostando a la sinergia público-privada y en pos del desarrollo para todas las economías del país, con una visión federal, inclusiva y sostenible”.
Perspectivas de exportación y el aporte de las Economías Regionales al aparto productivo
En los 30 complejos (producción primaria más actividad de manufactura posterior), concepto que abarca más que el término «sector» porque también incluye alimentos, Coninagro detalla que se destacan 7 complejos: el sojero (en el primer semestre de 2020 exportó 7.626 y creció aun en medio de la pandemia mundial un 28% en relación la mismo periodo del año anterior), el maicero (3.322 millones exportados en el primer semestre de 2020, creciendo un 12%), el triguero (1.850 millones exportados en el primer semestre de 2020 habiendo crecido 6,8%), el de carnes y cueros (exportó en el primer semestre 1.606 millones de dólares), el pesquero (exportó 844 millones en el primer semestre), el de maní (465 millones en el primer semestre) y el de la cebada (424 millones en el primer semestre).
Pero hay un segundo conjunto de 14 complejos que pueden crecer más porque ya producen con calidad (y exportan) pero con mejores condiciones podrían generar más valor y más volumen: son los de uva (423 exportados millones en el primer semestre de 2020), lácteos (404 millones), girasol (377 millones), forestal (291 millones), limón (262 millones), peras y manzanas (253 millones), avícola (179 millones), ajo (141 millones), porotos (119 millones), miel (97 millones), arroz (80 millones), papa (78 millones), otras hortícolas (68 millones) y tabaco (68 millones).
Y para completar hay mucho potencial en otros nueve complejos que aún exportan montos no tan altos pero que pueden crecer en buena forma: otras frutas (64 millones), azúcar (50 millones), productos olivícolas (46 millones), garbanzos (46 millones), té (39 millones), yerba mate (37 millones), equinos (31 millones), otros cítricos (25 millones) y arándanos (14 millones).
En general estos 30 complejos muestran atributos: calidad natural, buenos procesos productivos, producto final ya calificado en mercados externos, empresas (la mayoría, Pyme) con historia, reputación internacional, cumplimento de normas de calidad y de seguridad alimentaria, y buenas cadenas de abastecimiento locales para garantizar la producción.

