La Selección argentina volverá a disputar hoy los cuartos de final de una Copa del Mundo, una instancia que a lo largo de la historia funcionó como un verdadero termómetro competitivo: el punto en el que los equipos con aspiraciones al título deben demostrar capacidad futbolística, fortaleza mental y respuestas ante escenarios de máxima exigencia.
Argentina llegó a esta fase en ocho oportunidades, aunque el análisis debe contemplar que en las primeras ediciones del Mundial el formato de competencia era diferente y no siempre existía una ronda de cuartos de final como la conocemos actualmente.
Los antecedentes muestran una relación marcada por grandes actuaciones, eliminaciones dolorosas y partidos que quedaron incorporados al imaginario del fútbol argentino.
La primera aparición en esta instancia ocurrió en Inglaterra 1966. El rival fue justamente el seleccionado anfitrión, en un partido que terminó con derrota por 1-0 y quedó asociado a la expulsión del capitán Antonio Rattín. El mediocampista argentino discutió la decisión del árbitro alemán Rudolf Kreitlein y protagonizó una de las imágenes más recordadas de aquel Mundial al sentarse sobre la alfombra roja reservada para la reina Isabel II antes de retirarse del campo de juego.
Veinte años después, Inglaterra volvió a aparecer en el camino argentino, pero esta vez la historia fue completamente diferente. En México 1986, Diego Maradona protagonizó una de las actuaciones individuales más importantes en la historia de los Mundiales. Sus dos goles, la recordada “Mano de Dios” y el denominado “Gol del Siglo”, permitieron el triunfo 2-1 y abrieron el camino hacia la segunda Copa del Mundo conseguida por Argentina.
En Italia 1990, los cuartos de final volvieron a representar un desafío de enorme tensión. Tras igualar sin goles ante Yugoslavia, Argentina avanzó mediante la definición por penales, donde Sergio Goycochea volvió a transformarse en protagonista al detener dos ejecuciones en una serie que terminó 3-2.
Luego de la eliminación en octavos de final en Estados Unidos 1994, la Selección regresó a esta instancia en Francia 1998. Allí se enfrentó con Países Bajos en un partido que quedó marcado por la expulsión de Ariel Ortega y el gol de Dennis Bergkamp en los minutos finales, que selló la victoria neerlandesa por 2-1.
El Mundial volvió a cruzar a Argentina con Alemania en dos ediciones consecutivas. En 2006, en territorio alemán, el equipo dirigido por José Pekerman empató 1-1 y quedó eliminado por penales, luego de que Jens Lehmann contuviera los remates de Roberto Ayala y Esteban Cambiasso. Cuatro años más tarde, en Sudáfrica 2010, Alemania volvió a imponerse, esta vez con una contundente victoria por 4-0 ante el equipo conducido por Diego Maradona.

La recuperación llegó en Brasil 2014. Con un gol temprano de Gonzalo Higuaín, Argentina derrotó 1-0 a Bélgica y volvió a ubicarse entre los cuatro mejores del mundo después de 24 años. Aquella campaña terminaría con la Selección como subcampeona del torneo.
El antecedente más cercano pertenece a Qatar 2022 y representa uno de los partidos más intensos de la historia reciente del seleccionado. Argentina ganaba 2-0 frente a Países Bajos con goles de Nahuel Molina y Lionel Messi, pero el equipo europeo logró igualar en el tramo final del encuentro y llevó la definición a los penales. Allí apareció Emiliano “Dibu” Martínez, que contuvo dos remates, mientras Lautaro Martínez convirtió el penal decisivo para asegurar el pase a semifinales.
Los cuartos de final, entonces, no son solamente una ronda eliminatoria. Para Argentina representan una etapa donde conviven la memoria de sus grandes protagonistas, la presión de una camiseta con historia y la necesidad de sostener el rendimiento cuando cada detalle puede definir un Mundial.

En 2026, la Selección volverá a enfrentar este desafío ante Suiza. Con una nueva generación de futbolistas y el respaldo de una historia construida durante décadas, buscará sumar otro capítulo a una trayectoria mundialista donde los cuartos de final siempre ocuparon un lugar especial.


