En este contexto de pandemia se deben valorar las producciones regionales, que implican no solo beneficios genuinos y el arraigo para muchas comunidades sino que, además, favorecerían el ingreso de divisas a través de la exportación.
Una de ellas son las producciones aromáticas (nombre genérico donde incluiremos a las medicinales) tanto nativas de América, como introducidas por las distintas corrientes migratorias que llegaron al continente. Existe una diversidad de especies en una superficie de producción estimada en 20.000 hectáreas, localizada en lugares específicos como:
> Los Valles Calchaquíes de las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca, con Pimiento para pimentón cultivado en unas 1.500 ha, como cultivo distintivo.
> Orégano, que se cultiva principalmente en Mendoza (900 ha) y las sierras de Córdoba (200 ha).
> Comino (600 ha) y el anís (300 ha) desarrollado principalmente por productores de Catamarca y La Rioja.
> Lúpulo (160 ha), en Río Negro; el perejil para deshidratado (1.000 ha), en el norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe.
> Coriandro (6.000 ha), en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, aunque también se siembra en el NOA.
A esto se suma el trabajo de unos 3.500 recolectores de aromáticas con destino a las yerbas compuestas, los amargos y bebidas sin alcohol, que muchas veces por desconocimiento o falta de control, ponen en riesgo la supervivencia de este recurso nativo por sobre la extracción.
El investigador de la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro (INTA), Ing. Ignacio Paunero, detalla las actividades de investigación y desarrollo en forma interinstitucional con universidades, organismos provinciales y asociaciones de productores en los principales cultivos.
Pimento para pimentón
Es un cultivo de profundo raigambre en los Valles Calchaquíes, donde es considerado “el cultivo” por las comunidades locales. El INTA con su agencia de extensión en Amaicha del Valle, en conjunto con los gobiernos locales y universidades, trabaja en el desarrollo de material genético superior que se materializó en la inscripción de los cultivares Yokavil INTA, Lautaro INTA y Encalilla alargado INTA; la difusión de los almácigos flotantes y el uso del riego por goteo para eficientizar el manejo del riego.
El secado sobre camas o “catres”, para obtener un producto seco y luego molido, el pimentón, de calidad superior, sin contaminaciones. Múltiples ensayos han demostrado la calidad del pimentón argentino, inclusive superior a afamadas marcas importadas. La calidad uniforme, delimitada en un ámbito geográfico característico del pimentón de los Valles Calchaquíes permite avanzar en una denominación de origen, contribuyendo a la competitividad de este producto de cara a su exportación. Así como la implementación de tecnologías que deben seguir potenciando el aumento de los rendimientos y la calidad de la producción.
Orégano
Esta especia introducida desde el mediterráneo europeo se cultiva principalmente en Mendoza y sierras de Córdoba, con dos centros de referencia del INTA ubicados en las Agencias de Extensión de La Consulta y Villa Dolores, respectivamente. Allí se obtuvieron cultivares mejorados de orégano, junto a la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Córdoba, Don Bastías FCA-INTA, en el año 2012, primer cultivar argentino; Alpa Sumaj FCA-INTA y Aguanda FCA-INTA, en 2013.
En 2016, se inscribió el cultivar Emma INTA, obtenido por el grupo de Villa Dolores. El trabajo de mejoramiento continúa, acompañado paralelamente con el asesoramiento a los productores.
Coriandro
“El coriandro, cilantro o culantro -según sus distintos nombres vulgares- es la aromática que más produce y exporta nuestro país. Las investigaciones se basaron en la obtención de material genético adaptado a las condiciones agroclimáticas de la región pampeana y el desarrollo de información respecto al manejo del cultivo”, aclara Paunero.
Los trabajos de mejoramiento genético se desarrollan en la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro, en la provincia de Buenos Aires. Como resultado, en el año 2013 se inscribió el primer cultivar de coriandro argentino denominado Wenceslao INTA, de altos rendimientos y excelente adaptación a la zona, y en el 2018 se inscribió el cultivar Quique INTA, de ciclo más largo y plantas más altas, también de altos rendimientos.
Visión actual y prospectiva
“El cultivo de plantas aromáticas constituye una alternativa de producción para muchas regiones del país, generando fuentes de ingreso que son la base de la subsistencia de muchas comunidades”, detalla el investigador.
“El desarrollo tecnológico producido por el INTA y otras instituciones ha contribuido al aumento de los rendimientos y calidad de la materia prima a obtener, pero debe ser apuntalado con políticas de desarrollo sustentable que posibiliten el acceso igualitario a la educación y la salud, la disponibilidad de caminos o el transporte ferroviario para movilizar la producción”, explica el referente del INTA y agrega que “todo ello contribuirá de manera sustantiva al arraigo y subsistencia de las comunidades del interior para lograr un desarrollo armónico”.
Para Paunero la exportación de estos productos “posibilitará el ingreso de divisas que tanto necesita el país en la actual situación. La pandemia que nos obliga a quedarnos en casa, debe servir para valorar estas producciones regionales, entendiendo que son fuente de ingresos genuinos que favorecen el arraigo para muchas comunidades”.

