En el marco de la COP30 en Belém, el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) y el Grupo Banco Europeo de Inversiones (Grupo BEI), en nombre del Grupo de Trabajo sobre la Naturaleza de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD) y en colaboración con el Gobierno de Brasil, presentaron la nueva guía “Financiar la naturaleza: guía práctica para la selección de métricas de resultados”. El documento busca ordenar y estandarizar la medición de resultados vinculados a naturaleza, una necesidad clave para destrabar capital y escalar inversiones en biodiversidad.
Los países tropicales requieren una inversión anual estimada en US$67.000 millones hasta 2030 para frenar la deforestación y recuperar áreas degradadas. Sin embargo, la medición sigue siendo un obstáculo: existen más de 600 indicadores y numerosas métricas que, en muchos casos, registran actividades y no resultados ecológicos, lo que ralentiza los flujos de financiamiento.
El lanzamiento se realizó durante un evento de alto nivel organizado por el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil. Participaron João Paulo Capobianco, secretario ejecutivo del ministerio, y el presidente del Grupo BID, Ilan Goldfajn, quien destacó que “invertir en la naturaleza es invertir en resiliencia y desarrollo sostenible”. Goldfajn señaló que la nueva herramienta —denominada Marco de Belém para la Financiación de la Naturaleza o “Alineación de Belém”— permite “convertir la ambición en acción”, ofreciendo métricas comunes y confiables.
Desarrollada con apoyo técnico de The Biodiversity Consultancy y basada en revisiones de 70 instituciones, 10 marcos y 156 métricas, la Guía propone estándares que evitan el naturewashing, priorizan resultados verificables, se alinean con iniciativas globales como Nature Positive y Finance for Biodiversity, fortalecen los sistemas de monitoreo con participación comunitaria y vinculan resultados con financiamiento mediante indicadores claros.
El BID ya está probando esta herramienta en la cuarta subasta de EcoInvest, un mecanismo que impulsa proyectos de bioeconomía y soluciones basadas en la naturaleza. Sus primeras tres rondas han movilizado más de US$13.000 millones.
La Guía es voluntaria y aplicable a diversos ecosistemas y tipos de activos. No constituye un requisito operativo para los BMD, pero busca mejorar la eficiencia, comparabilidad y credibilidad de gobiernos, instituciones financieras y organizaciones que trabajan en financiamiento ambiental.
Con la COP30 colocando a la naturaleza en el centro de la agenda global, el BID y el BEI reafirmaron su compromiso de avanzar hacia métricas más útiles y escalables, y con resultados mensurables que permitan canalizar inversiones hacia la protección de la biodiversidad. El documento forma parte de la “Nota de opinión de los BMD: Los BMD trabajando como un sistema para lograr impacto y escala” y refleja los avances de la Declaración conjunta de los BMD sobre naturaleza, personas y planeta.




