Integrante de Klauss, Lucas Daniel Romeo repasa su profunda relación con Blade Runner y Vangelis, el desafío de interpretar la banda sonora en vivo junto al ensamble NEXUS-7 y el significado de tocar en el Teatro Colón con un proyecto de música electrónica.
¿Cuál es tu relación personal con Blade Runner y cómo surge el interés para plasmarla en formato electrónico?
La relación personal con Blade Runner tiene varias aristas. Una es que la música la hizo Vangelis, y soy admirador de varias de sus obras. Me parece uno de los compositores más relevantes de la segunda mitad del siglo XX.
La música me llegó a través de mi hermano. A pesar de que ya la conocía y la había escuchado, no había visto la película. Soy bastante cinéfilo, pero quedé muy impactado cuando finalmente la vi. Años después empecé a indagar mucho. Casualmente estudié fotografía cuando estuve viviendo en España y a partir de ahí empecé a entender otras cuestiones de la película que tenían que ver con partes más técnicas, como la dirección de fotografía. Posteriormente encontré mucha información sobre cómo se realizó: tipos de películas que se usaron que no eran clásicas para filmar, exposiciones repetidas de una misma escena para degradar la imagen, la realización de las maquetas, la puesta en escena, el humo, la lluvia, la presencia nocturna, todo. Cuanto más avanzaba e indagaba, más me fascinaba.

Es una película que me atrapa por todas partes, por la cuestión de cómo me envuelve la sonoridad que tiene, la dinámica, el tiempo en el que transcurren las cosas, cómo está pensada. Muchos años después leí la obra Sueñan los androides con ovejas eléctricas, de Philip K. Dick, que inspiró la película.
Es una obra maravillosa porque logra hundirte en el universo de lo que está sucediendo y eso me parece que en el arte cuando logra abstraerte de la realidad y ponerte en esa realidad de ficción porque no es meramente ficción. Blade Runner tiene muchas cosas muy reales en sus planteamientos filosóficos, en su proyección de cómo podías ver el futuro a mediados del siglo XX y no está para nada lejos del presente que estamos transcurriendo ahora mismo. Me fascina que Scott le haya pedido a Vangelis que le adelantara música y haya instalado un sistema de sonido en el plató de rodaje para rodar escenas donde no había diálogos con música sonando para poder meter a todo el set en situación. Blade Runner te sumerge, te envuelve, te atrapa, te seduce, te hipnotiza. Creo que hay muchos adjetivos de este tipo para definir Blade Runner.

¿Cómo surge el interés por plasmarla en electrónica?
El 80 por ciento de la música de Vangelis está hecha con sintetizadores. La música electrónica termina siendo una forma de arte en un estilo musical porque se puede encontrar sintetizadores en cualquier tipo de música o elementos que pertenecen a la electrónica en cualquier género, por lo tanto se ha transformado en una forma de arte, no en un género.
La idea surgió cuando convocaron a mi hermano Ernesto como director artístico para la proyección de la película con música en vivo junto a la orquesta. Propusimos sumar dos instrumentos icónicos del disco y fue aceptado. Es una alegría enorme porque el concepto y la esencia de esa música es electrónica. Como apasionados de los sintetizadores, nos sentimos muy orgullosos de poder acompañar a la orquesta con dos instrumentos muy relevantes de esa película y de ese disco.
¿Qué significa para vos presentarte en el Teatro Colón con un proyecto de música electrónica?
Todavía estoy terminando de caer. Creo que todos estamos igual. Tocar en el Teatro Colón con un proyecto de música electrónica, interpretando la música de un artista que nos fascina como Vangelis, representa un reconocimiento que trasciende cualquier tipo de espacio.
Y eso me parece que es algo característico del arte cuando logra traspasar cualquier frontera, cualquier barrera, como encerrar a la música electrónica en un género. Por lo tanto, que la música electrónica esté entrando al Colón quiere decir que es mucho más fuerte que cualquier género, que cualquier regla sobre etiquetas o sobre formas o estilos. Y la verdad que nos sentimos muy muy muy contentos.
Es uno de los mejores teatros para cantar, esto lo dice Montserrat Caballé y muchas personas que se presentaron y quedan maravillados con lo que es el espacio, la acústica, el equipo, cómo se trabaja.
¿Cómo fue el proceso de integrar el ensamble NEXUS-7 junto a músicos de escenas tan distintas?
El ensamble entre la orquesta NEXUS-7 y nosotros con los sintetizadores fue muy orgánico, primero porque la orquesta fue convocada por Ernesto Romeo, que es el director artístico. Entonces ya la convocatoria tenía un sentido de conocimiento por parte de Ernesto de cada músico y los diferentes estilos que podían abordar.
Mucha gente de la orquesta NEXUS-7 es gente que transita por la música concreta, la música contemporánea, la música electroacústica, la música experimental. Entonces fue muy orgánica la fusión y estamos muy muy contentos y muy sorprendidos del potencial del feedback entre lo que puede dar una orquesta de estas características y lo que pueden dar los sintetizadores. Esa mixtura hace que haya una paleta muy variada en términos sonoros y muy rica. La verdad que fue muy fluido el encuentro.

¿Qué instrumentos y equipos elegiste para este show y por qué?
Los instrumentos que elegimos se dividen en dos momentos. El miércoles 6 vamos a hacer una presentación en el Centro de Experimentación del Colón, donde vamos a interpretar ocho temas del disco que seleccionó Van Hellyys del primer disco de Blade Runner. Para ese día vamos a llevar muchísimos sintetizadores, entre ellos los clásicos e icónicos que utilizaba Vangelis, como dos Yamaha CS-80 (hay solo 2000 en el mundo y tenemos la suerte de que en Argentina haya dos relacionados con Klauss y con el estudio). También llevaremos un piano CP-70, un Pro One, un Vocoder Roland BP-330, una MPC ampliada, un Emulator II y un Prophet 5. La mayoría de estos instrumentos los usó Vangelis en ese disco o en alguna etapa de su carrera.
Para la fecha del lunes 11, de la proyección de la película, nos sumamos Ernesto interpretando el Yamaha CS-80 y yo el Roland Vocoder Plus BP-330. Elegimos estos dos instrumentos porque suenan mucho en la película. El CS-80 es central en casi toda la obra compuesta para la película y el Vocoder Plus BP-330 también suena muchísimo.
Yamaha CS-80 (interpretado por Ernesto Romeo)
Roland Vocoder Plus VP-330 (interpretado por Lucas Romeo)

¿Qué aspectos rescatás sobre la música de Vangelis? ¿Y qué otros artistas de esta talla te seducen en particular?
Lo que más me interesa de la música de Vangelis es que está hecha por un compositor que no estudió música. Desde muy chico tuvo acceso a un piano y a diferentes instrumentos, tocaba y quedó totalmente atrapado en el universo de la música. Intentaron academizarlo y no duró ni siquiera una semana en el conservatorio.
Su música transmite que no es un músico académico, sino alguien muy perceptivo que actúa en función de lo que siente y de lo que le transmiten los instrumentos. Eso me identifica mucho, porque yo también estudié muy poco piano de forma formal y después me acerqué a los instrumentos de manera autodidacta.
Descubrí después que Vangelis no sabía escribir ni leer partituras, y me pareció increíble. Tiene que ver también con lo que significa que la música electrónica esté en el Colón: no hay un solo camino. Hay una filosofía muy sana en hacer las cosas naturalmente, sin la necesidad de la aprobación de nadie.
Me atraen los artistas disruptivos que hacen las cosas de otra forma de manera natural: John Cage, The Residents, Debussy, Pierre Schaeffer, Bill Evans, y también hay conexiones con el punk y el hardcore. El arte cuando va más allá de “te gusta o no te gusta” y termina siendo una propuesta de hacer las cosas de otra forma.
¿En qué se diferencia este proyecto de lo que hacen habitualmente dentro de Klauss?
La diferencia fundamental es que ahora estamos interpretando a otro artista. En Klauss es música que improvisamos en vivo, con alguna directriz, pero siempre creada por nosotros. Y habitualmente no incorporamos instrumentos acústicos. Este caso es excepcional.
¿Hay planes de llevar Replicantes a otros escenarios o de registrarlo en disco?
En principio hay deseos y planes, pero no es fácil por los derechos con Warner. Lo sabremos después del 11.
