La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) comunicó que, el último día hábil de diciembre de 2023, concluyó, conforme a lo establecido en Asamblea Plenaria y a lo informado a la Secretaría de Culto de la Nación, el proceso de renuncia de los arzobispos, obispos diocesanos y obispos auxiliares a la asignación mensual prevista en la Ley 21.950.
Luego de que, en 2018, la CEA anunciara su decisión de renunciar progresivamente a los fondos estatales -que entonces representaban unos 130 millones de pesos anuales-, en julio de 2020, los obispos avanzaron en su idea de generar nuevos mecanismos para financiarse y presentaron el Programa de Financiamiento Eclesial (FE), destinado al desarrollo de la consecución de donantes y fondos para solventar las tareas pastorales en el país.
En medio de la polémica generada sobre las supuestas “jubilaciones de privilegio” de los obispos, el director de la Oficina de Comunicación y Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presbítero Máximo Jurcinovic, despeja dudas sobre la asignación estatal, a la que la Iglesia acaba de finalizar el proceso de renuncia.
En declaraciones a “En Clave Grote”, que se emite en Radio Corazón, el vocero episcopal expresó su asombro ante las declaraciones de Ocaña, y subrayó que la Iglesia renunció de manera gradual a los aportes que se recibía del Estado Nacional.
El director episcopal detalló que, según lo establecido con el gobierno de Alberto Fernández a través del secretario de Culto Guillermo Oliveri, el monto que recibían los obispos que no habían renunciado era de 55.000 pesos; y aclaró que este monto se mantuvo congelado y la renuncia estaba programada para fines de 2023.
Asimismo explicó que, para los obispos eméritos que no tienen otra jubilación o no cuentan con respaldo financiero, se estableció una asignación de 98.000 pesos mensuales. Esta posibilidad, según el vocero, se otorgó a través de un decreto de abril del año pasado y requiere de un trámite especial a través de la Nunciatura y la Secretaría de Culto.
El presbítero Jurcinovic hizo hincapié en que la mayoría de los obispos utilizaban las asignaciones, no para beneficio personal, sino para apoyar la acción pastoral de la Iglesia. Señaló que, en muchos casos, estos fondos eran destinados a cubrir distancias significativas, especialmente en regiones más alejadas.
Tras destacar que la medida de renunciar a los aportes estatales fue bien recibida por la comunidad católica, subrayando que la Iglesia busca renovar su deseo de ser sostenida por sus fieles”, enfatizó la importancia de que la misión de la Iglesia esté respaldada por sus seguidores, especialmente en lo relacionado con la labor pastoral y el sostenimiento de sus pastores.
En conclusión, el vocero episcopal buscó aclarar las imprecisiones y malentendidos en torno a las jubilaciones de los obispos, reafirmando el compromiso de la Iglesia con su misión y el respaldo de sus fieles como pilar fundamental para su sostenimiento.
Con información de la Conferencia Episcopal Argentina y AICA.



