Argentina dio un paso inédito en su matriz agroproductiva: la provincia de Tucumán presentó el primer café con sello nacional de origen, cultivado, cosechado y procesado íntegramente en el país.
El desarrollo es resultado del trabajo conjunto entre la empresa Cabrales S.A. y el Gobierno provincial, a través del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), en el marco de una estrategia público-privada orientada a incorporar nuevos cultivos y generar valor agregado en origen.
Tras una etapa experimental centrada en pruebas agronómicas, los resultados obtenidos permiten proyectar el potencial del café como una alternativa productiva viable, con fuerte impacto en el desarrollo regional y en la generación de empleo.
“Avanzamos en este nuevo rumbo productivo a partir de una política impulsada para posicionar a Tucumán como productor de café en Argentina. Los avances agronómicos son positivos y nos permiten seguir proyectando este cultivo como una actividad intensiva en mano de obra”, señaló Juan Casañas, vicepresidente del IDEP.

Un nuevo cultivo con potencial productivo y valor agregado
Las condiciones agroclimáticas del norte argentino, particularmente el clima subtropical de Tucumán, permitieron obtener un grano con características sensoriales diferenciales, asociadas al terroir local. El producto final presenta un perfil equilibrado y aroma persistente, validado por la Mumac Academy, institución internacional de referencia en formación y cultura del café.
Desde el sector privado, Martín Cabrales, presidente de la firma, destacó que el proyecto demuestra el potencial del país para producir café de calidad: “El suelo argentino, con el manejo y la tecnología adecuados, puede generar un producto competitivo a nivel internacional”.

La iniciativa contempla además la capacitación de productores locales, el intercambio técnico y la generación de información agronómica para consolidar estándares de calidad. En este sentido, el convenio firmado en 2025 entre ambas partes sigue vigente como marco de cooperación.
La empresa aporta su experiencia en el mercado —con más de ocho décadas de trayectoria— mientras que el IDEP impulsa políticas para ampliar la matriz productiva provincial, promoviendo la articulación entre actores públicos y privados.
Hasta el momento, el consumo de café en Argentina depende casi en su totalidad de importaciones, con Brasil como principal proveedor. En este contexto, el desarrollo tucumano abre la posibilidad de avanzar hacia una producción local incipiente, con proyección a largo plazo.
Con este primer café de origen nacional, Tucumán se posiciona como pionera en la producción cafetera argentina y sienta las bases para el desarrollo de una nueva cadena agroindustrial en el país.

