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¿Cómo impactan la resistencia a los antimicrobianos en los alimentos?

El Ágora Por El Ágora
5 agosto, 2020
en Agronegocios
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¿Cómo impactan la resistencia a los antimicrobianos en los alimentos?
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La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es la capacidad de los microorganismos para resistir ante los medicamentos utilizados para tratar las infecciones. Es una gran amenaza mundial de creciente preocupación para la salud humana y animal. También tiene implicaciones para la inocuidad y seguridad alimentarias, y el bienestar económico de millones de hogares.

Es decir que los productos farmacológicos antimicrobianos, entre los cuales se encuentran los antibióticos, pierden su eficacia en el tratamiento de una enfermedad causada por bacterias. El uso inadecuado de los antimicrobianos puede acelerar este fenómeno.

Existe evidencia científica clara que los alimentos pueden servir como vehículo para la exposición a bacterias resistentes a los antimicrobianos transmitidas por los alimentos. Esto incluye, pero no se limita a, alimentos de la ganadería y aves de corral, pescado, frutas y verduras.

Los antimicrobianos son importantes herramientas para mantener sanos a los animales y a los vegetales, mantener el bienestar animal y la seguridad alimentaria. Al mismo tiempo, se reconoce que el uso de antimicrobianos (UAM) en la agricultura contribuye a la aparición de resistencia a los antimicrobianos. Debido a que los alimentos pueden contaminarse con bacterias resistentes a los antimicrobianos y genes de resistencia en cualquier parte de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo, tanto los productos elaborados de manera convencional como orgánica son potencialmente vulnerables a la contaminación con organismos resistentes a los antimicrobianos.

Cuando los humanos ingieren microorganismos resistentes a los antimicrobianos, provenientes de los alimentos o del agua, algunas bacterias pueden causar enfermedades. Éstas y otras especies también pueden servir como fuente de genes de RAM que otros microorganismos pueden adquirir en el tracto gastrointestinal, incluidos los patógenos humanos.

Las consecuencias sanitarias y económicas de la RAM son potencialmente enormes. Sin embargo, su impacto total sigue siendo difícil de estimar. La FAO está trabajando estrechamente con socios clave como la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización Mundial de la Salud (OMS), y otros, en una respuesta global a la amenaza de la RAM.

El uso responsable de los antibióticos en los animales resulta fundamental para preservar su eficacia en el tratamiento de enfermedades ocasionadas por las bacterias resistentes. En la producción de animales para consumo humano, la RAM puede afectar la productividad y de esta manera, repercutir en el valor de los alimentos.

¿Cuáles son sus consecuencias?

Cuando un animal o una persona se enferma luego de infectarse con una bacteria resistente, suele complicarse el tratamiento terapéutico, alargarse el período de convalecencia, incrementarse el uso de productos farmacológicos paliativos, y eventualmente agravarse el cuadro clínico, hasta incluso producirse la muerte del paciente. Dado que estos casos requieren de hospitalizaciones prolongadas y tratamientos más complejos, la RAM aumenta el costo de la atención sanitaria.

El uso prudente y responsable de los agentes antimicrobianos, siempre bajo el asesoramiento y la supervisión de un profesional veterinario, permiten reducir las consecuencias de la RAM.

Prácticas de higiene y saneamiento

Se deben realizar esfuerzos concertados para proteger a los alimentos de la contaminación con microorganismos patógenos, incluidos los que portan genes para la RAM. Esto incluye el uso de prácticas adecuadas de saneamiento e higiene de los alimentos, así como el uso de antimicrobianos en la agricultura sólo cuando sea necesario, no como una herramienta para promover el crecimiento o como un intento de resolver las deficiencias en las prácticas de producción.

A nivel de producción, la FAO apoya la implementación de buenas prácticas de higiene y medidas para la prevención de la contaminación, así como el uso responsable de medicamentos antimicrobianos para ayudar a reducir los riesgos para la inocuidad alimentaria.

Alrededor de 700.000 muertes humanas cada año están relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos (RAM). Algunas de estas muertes se relacionan con la RAM transmitida por los alimentos

A nivel práctico, el objetivo general de controlar la transmisión de la RAM a través de los alimentos es similar a los requisitos para el control de otros riesgos transmitidos por los alimentos. Se debe poner énfasis en las medidas para gestionar las poblaciones microbianas, incluidas las que albergan genes de RAM en los alimentos, así como en los factores ambientales que pueden contribuir al desarrollo de la resistencia.

Agricultura

El enfoque más efectivo para limitar el uso de antimicrobianos en la agricultura es reducir la necesidad de tratar enfermedades animales y vegetales. Para los animales terrestres y acuáticos, esto incluye la adopción de buenas prácticas de gestión como la bioseguridad, la vacunación y la nutrición adecuada.

En la producción de vegetales, el uso de los procedimientos bien establecidos de Manejo Integrado de Plagas (MIP), un enfoque de sistemas diseñado para minimizar las pérdidas económicas de los cultivos, así como también los riesgos para las personas y el medio ambiente, puede aumentar el rendimiento y reducir la necesidad de tratamientos antimicrobianos.

En la Argentina a través del Programa Nacional de Vigilancia de la RAM en animales de consumo, creado y aprobado mediante la Resolución Senasa 591/2015, se busca como objetivo primario determinar y monitorear de forma sostenida en el tiempo, la prevalencia de la resistencia de bacterias comensales y zoonóticas, a diferentes antimicrobianos de importancia en salud humana; y así poder evaluar posibles medidas que permitan retrasar o impedir la diseminación de bacterias resistentes y, de esta manera, minimizar su riesgo potencial sobre la salud pública y animal.

El segundo objetivo es reducir la pérdida de eficacia de principios activos esenciales (antimicrobianos), priorizados a nivel internacional a través de un listado de “antimicrobianos de importancia crítica” por su uso esencial en medicina humana, y al tener estos en la actualidad escasos o ningún sustituto, el Senasa promueve la difusión de información sobre el uso responsable de los antimicrobianos y buenas prácticas agropecuarias, con la finalidad de minimizar la utilización de estos, sin comprometer la salud de los animales o la actividad de producción pecuaria.

Esto continúa más allá de la granja, ya que la adhesión a las buenas prácticas de higiene y manufactura por parte de todos los operarios de las empresas alimentarias, aplicada a través de un sistema de inspección basado en el riesgo, es igualmente importante. También son necesarios sistemas efectivos de monitoreo y vigilancia que rastreen el uso de antimicrobianos y la presencia de RAM en humanos y en las cadenas alimentarias.

Una parte de dicho esfuerzo son los programas existentes de monitoreo de residuos de medicamentos veterinarios que, actualmente, sólo existen en algunos países y, a menudo, necesitan fortalecerse.

 La FAO y la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) también brindan a los gobiernos apoyo y capacitación sobre cómo establecer y operar de manera efectiva programas de monitoreo de residuos de medicamentos veterinarios. Otra forma en que la FAO está ayudando a los países es a través de su herramienta de mapeo de laboratorio de RAM.

En respuesta a la creciente atención mundial a la grave amenaza de la RAM para la salud pública, y reconociendo la necesidad de un enfoque más general y multidisciplinario para la RAM, en 2017, la Comisión del Codex Alimentarius, el organismo de gestión de riesgos del Programa Conjunto gestión de riesgos del Programa Conjunto FAO/OMS sobre Normas Alimentarias, restableció un grupo de trabajo sobre resistencia a los antimicrobianos.

Este grupo de trabajo está desarrollando directrices basadas en la ciencia para la gestión de la RAM transmitida por los alimentos, teniendo en cuenta el trabajo y las normas de las organizaciones internacionales relevantes y el enfoque Una Salud, para garantizar que los Países Miembros tengan la guía necesaria para permitir una gestión coherente de la RAM a lo largo de la cadena alimentaria.

Etiquetas: Salud
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