Venezuela atraviesa una de las jornadas más críticas de su historia reciente tras la intervención militar directa de los Estados Unidos, que derivó —según confirmó el propio presidente estadounidense Donald Trump— en la captura y traslado fuera del país del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. La operación marca, la intervención más directa de Washington en América Latina desde 1989.
De acuerdo con la información difundida por la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), la ofensiva militar comenzó en la madrugada del sábado, cerca de las 2 (hora local), con bombardeos aéreos y acciones de fuerzas especiales sobre distintos puntos estratégicos del territorio venezolano. Las explosiones se registraron en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, generando cortes masivos de energía eléctrica y un clima de extrema tensión en la población.
Antes de los ataques nocturnos, Estados Unidos había acusado a Maduro de dirigir un “narcoestado” y de manipular las elecciones de 2024, que la oposición dijo haber ganado por abrumadora mayoría. El líder venezolano, había anticipado que Washington tenía la intención de tomar el control de las reservas de petróleo de su nación, las más grandes del mundo.
La captura de Maduro y el reclamo de prueba de vida
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró públicamente que Nicolás Maduro fue “capturado y sacado de Venezuela” en el marco de una operación a gran escala, acusándolo de liderar una organización criminal vinculada al narcotráfico internacional. Según indicó, la acción se inscribe en una ofensiva contra el denominado “narcoterrorismo”.
Desde Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez afirmó desconocer el paradero del mandatario venezolano y exigió formalmente a Estados Unidos una prueba de vida inmediata tanto de Nicolás Maduro como de Cilia Flores, denunciando una desaparición forzada y responsabilizando a Washington por su integridad física.

Objetivos militares y despliegue sin precedentes
Según reportes oficiales y reconstrucciones difundidas por AVN, los ataques se concentraron en infraestructura militar, logística y de comunicaciones, entre ellas:
- Fuerte Tiuna, principal complejo militar de Caracas
- Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota)
- Puerto de La Guaira
- Aeropuerto de Higuerote
- Antena de El Volcán, nodo clave de comunicaciones
El gobierno estadounidense confirmó que se trató de un “ataque a gran escala”, ejecutado con apoyo aéreo desde el Caribe y una incursión terrestre de fuerzas especiales. Medios internacionales señalaron que la operación habría sido realizada por unidades de élite, en coordinación con bombardeos estratégicos.
Antes de que se confirmara la captura de Maduro, el Ejecutivo venezolano había decretado la movilización nacional bajo los planes de defensa “Independencia 200” y denunciado una “gravísima agresión militar” contra la soberanía del país.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, instó a la movilización de milicias y fuerzas de seguridad para defender el territorio nacional, mientras que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, rechazó la presencia de tropas extranjeras y calificó el ataque como “vil y cobarde”, solicitando apoyo internacional urgente.
Repercusiones internacionales y aislamiento diplomático
La intervención generó reacciones inmediatas en la región y a nivel global. Gobiernos como los de Colombia, Cuba e Irán expresaron su condena a la acción militar estadounidense y reclamaron respeto al derecho internacional y a la soberanía venezolana. Moscú también manifestó su solidaridad con Caracas y respaldó el pedido de una convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Según AVN, la mayoría de los países expresó repudio a la intervención, con excepciones puntuales, lo que refuerza el aislamiento diplomático de la decisión estadounidense en amplios sectores de la comunidad internacional.
Un punto de quiebre regional
La captura de un jefe de Estado en ejercicio mediante una operación militar extranjera representa un hecho inédito en América Latina en las últimas décadas y abre un escenario de alta incertidumbre política, institucional y geopolítica. Mientras Washington sostiene que se trata de una acción contra el narcotráfico, Caracas denuncia un golpe de Estado y una violación flagrante del derecho internacional.
La situación permanece en desarrollo, sin información oficial sobre el estado de salud de Nicolás Maduro ni sobre el rumbo institucional inmediato del país.
Con información de AVN, NA, Reuters y medios locales.

