El índice de pobreza se ubicó en 40,9% al cierre del primer semestre, con un incremento de 5,5 puntos porcentuales respecto al 35,4% de igual período de 2019, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Dentro de este conjunto se distingue un 8,1% de hogares por debajo de la línea de indigencia (LI), que incluyen al 10,5% de las personas. Esto implica que, para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la EPH, por debajo de la LP se encuentran 2.849.755 hogares que incluyen a 11.680.575 personas y, dentro de ese conjunto, 754.155 hogares se encuentran por debajo de la LI, e incluyen a 2.995.878 personas indigentes.
En la comparación interanual crecieron ambos indicadores: los hogares pobres lo hicieron en 5,0 p.p. y las personas bajo la línea de pobreza, en 5,5 p.p.; mientras que los hogares indigentes aumentaron en 2,6 p.p. y las personas bajo la línea de indigencia, en 2,8 p.p.

El aumento en los valores de la CBA (23,1%) y de la CBT (19,2%) registró una desaceleración de la CBT, con respecto al semestre anterior.
La suma de ingreso total familiar aumentó un 11,0% con respecto al semestre anterior, por debajo de la suba de las canastas en el período en cuestión, lo que explica el aumento de la tasa de pobreza del conjunto de la población en el promedio del semestre.
El informe explica que el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $25.759, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $43.785, por lo que la brecha se ubicó en 41,2%, el valor más alto de la serie por cuarto semestre consecutivo (cuadro 2.2). De esta manera, no solo hubo un aumento en la incidencia de pobreza respecto del segundo semestre de 2019, sino que la situación de las personas
bajo la LP empeoró por la mayor distancia entre sus ingresos y la CBT.
El informe también indicó que más de la mitad de las personas de hasta 14 años de edad son pobres, con el 56,3% del total. No obstante, el mayor crecimiento con relación al semestre anterior se observó en los grupos de personas de entre 15 a 29 años, con un aumento de 7,1 puntos porcentuales, en 49,6%; y los grupos de entre 30 y 64 años, que marcaron una suba de 5,7 puntos, para pasar a explicar el 36,2%.
En tanto, en la población de 65 años y más prácticamente no hubo modificaciones, al mantenerse el índice de pobreza en 11,4%.
En el GBA –región con mayor cantidad de población– se verificó el mismo sentido en ambas evoluciones: la incidencia de la pobreza en las personas aumentó en 3,8 p.p. en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mientras que en los partidos del Gran Buenos Aires se observó un aumento de 7,0 p.p. con respecto al segundo semestre de 2019. Tanto la región en su conjunto como los dos aglomerados que la componen alcanzaron sus valores máximos en la serie.
“Está claro que aumentó la pobreza en la Argentina. Se trata de datos realmente críticos, porque a la crisis económica que atravesamos en los últimos años se sumó la pandemia de Covid-19”, señaló el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, apenas unos minutos después de que el Indec diera a conocer el informe del primer semestre del año.
“Creo que el Estado encaró mucha política pública en estos meses, muchas políticas sociales, como la tarjeta Alimentar, el IFE y los ATP. Hoy llegamos a 11 millones de personas con asistencia alimentaria, se han generado políticas para amortiguar la caída. Una mayoría de las familias argentinas ha recibido ayuda del Estado”, agregó Arroyo en un comunicado de prensa.
“Ha habido mucho Estado. Y esas políticas, junto a la gran red social que tiene nuestro país, con los movimientos sociales, las iglesias, el sector empresario, los sindicatos, lograron amortiguar la caída para que la situación no sea aún peor, en un contexto mundial muy complicado por la pandemia”, enfatizó el funcionario.
El Índice de Pobreza del 40,9% es la medición más alta desde el primer semestre del 2004, cuando se ubicó en 44,3% en la salida de la crisis de la convertibilidad.
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