La crisis entre Irán y Estados Unidos suma un nuevo capítulo de tensión luego de que el portavoz iraní Esmaeil Baqaei descartara cualquier reunión con enviados estadounidenses en Islamabad. La negativa contradice el anuncio de la Casa Blanca sobre el viaje de Steve Witkoff y Jared Kushner para retomar contactos presenciales.
El cruce de versiones expone el complejo escenario diplomático, donde ninguna de las partes busca mostrarse concesiva mientras se profundiza la desconfianza mutua.
Escalada militar y presión internacional complican el escenario
En paralelo, las Fuerzas Armadas iraníes elevaron el tono al advertir sobre una posible respuesta frente al bloqueo naval impulsado por Washington, al que calificaron como “bandolerismo y piratería”. La amenaza se suma a un contexto de creciente militarización en la región.
Mientras tanto, el canciller iraní Abás Araqchí mantuvo reuniones en Pakistán con autoridades de defensa, incluido el jefe militar Asim Munir, en un intento por sostener canales indirectos de negociación.
El conflicto también empieza a irradiar hacia otros países. Naciones árabes y organismos como la Organización de la Cooperación Islámica y el Consejo de Cooperación del Golfo exigieron a Irak frenar ataques de milicias proiraníes contra Kuwait, lo que evidencia el riesgo de una escalada regional.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron este viernes un ataque contra un lanzacohetes que dijeron que había disparado varias veces desde Líbano contra territorio hebreo, pocas horas después de la tregua anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En este contexto, la posibilidad de retomar negociaciones directas aparece cada vez más lejana. La falta de coordinación entre los anuncios de Washington y las respuestas de Teherán refuerza la incertidumbre y deja en evidencia un escenario donde la diplomacia convive con una creciente presión militar.
Con información de EFE

