La obra “Juanito dormido” (1974), del artista rosarino Antonio Berni (1905-1981), fue subastada con una base de 300 mil y 400 mil dólares y alcanzó un récord de 441 mil dólares en la casa Sotheby´s de Nueva York. “Juanito dormido” es un exponente del Nuevo Realismo y expresa la mirada social, política y comprometida del artista con América Latina, lo cual se refleja en su extensa obra.
Se trata de un collage que incorpora distintos elementos (óleo, papel maché, telas de ropa, latas destrozadas y chatarra, piezas de plástico, madera y clavos) que Berni recolectaba, para construir una narrativa con elementos de su propio ámbito logrando una mayor expresividad.
La obra es parte de una serie sobre este personaje que explora las experiencias cotidianas de Juanito, fue una donación que realizó el propio artista a la Liga Argentina por la Lucha contra el Cáncer y fue subastada primero en Buenos Aires en 1994. En este caso el niño está durmiendo la siesta a media tarde, acompañado de sus dos animales guardianes, en un campo de latas.
Realizada en 1974, “Juanito dormido” pertenece a la serie más icónica de la trayectoria artística de Antonio Berni, en la que desarrolló dos personajes arquetípicos: Juanito Laguna y Ramona Montiel -la joven encandilada con las promesas de las luces de la gran ciudad-.
A fines de los 50, Antonio Berni, quien ya era reconocido en el medio por haber creado el Nuevo Realismo en los años 30, y siempre preocupado por la realidad social de su país, concibió un personaje: Juanito Laguna, un niño que vivía en una villa miseria, que sería protagonista de una larga serie que culminó en 1978, con obras como este Juanito dormido.
Berni mismo pensó y personificó la historia de Juanito como si fuera un cuento:
Juanito Laguna surge en Buenos Aires, en el Gran Buenos Aires. Cuando yo comencé a hacer una serie de apuntes en los barrios pobres, y al ver ese conjunto de chicos, sentía que yo todavía no lo había personalizado lo suficiente. Entonces se me ocurrió ponerle un nombre; ponerle un nombre a un personaje que viene a ser el arquetipo de todos esos chicos, de todos esos niños del Gran Buenos Aires. Pero si bien es un arquetipo del Gran Buenos Aires, podría ser un arquetipo de todos los niños o todos los “changos” de las ciudades de Latinoamérica. Podría ser de Santiago de Chile, de Lima, de Río de Janeiro, de Caracas. Es decir, que es un personaje típicamente americano, aunque yo lo localizo en Buenos Aires. Juanito Laguna es un niño de extramuros de Buenos Aires o de cualquier capital de América Latina. Es un chico pobre, pero no un pobre chico. No es un vencido por las circunstancias sino un ser lleno de vida y esperanza, que supera su miseria circunstancial porque intuye vivir en un mundo cargado de porvenir…1
La línea de fuerza de toda su trayectoria fue la temática, y en este sentido Juanito, y luego Ramona Montiel, son pretextos para hacer señalamientos y cuestionar la realidad. Berni, vinculado al Partido Comunista, denunció a través de Juanito las consecuencias de la industrialización impulsada por el desarrollismo americano, con el consecuente crecimiento exacerbado y no planificado de las grandes urbes y la precaria situación de vivienda en los barrios marginados. Estas “villas miseria” eran asentamientos sin instalación de servicios de infraestructura (agua potable, electricidad, cloacas, centros de salud y educación) y muchas veces afectados por incendios o inundaciones. En los años 50, Berni realizó numerosos viajes al Norte Argentino, donde la pobreza en el campo es extrema, pero situó luego a Juanito en sus paisajes informalistas de villas del Gran Buenos Aires, como Villa Tachito, Villa Piolín o el Bajo Flores.
Durante casi dos décadas, Berni contó la historia de Juanito, un niño de alrededor de 8 a 10 años,2 a través de distintos episodios de una gran tira de capítulos aislados, que lo muestra en diferentes momentos de su vida. Se lo ve retratado, jugando con sus amigos, cazando pajaritos, llevando comida a su padre, peón metalúrgico, yendo a la ciudad, mirando televisión, con su familia, en Navidad, en Carnaval, de vacaciones, bañándose en la laguna, tocando la flauta, aprendiendo a leer, con sus dos perros, con sus juguetes, o incluso dormido, cansado de jugar tal vez.
Berni perteneció a la generación de artistas argentinos que se formaron con André Lothe en París en los años 30 del siglo pasado, y entre 1928 y 1932 realizó obras ligadas al surrealismo. En sus obras posteriores se volcó hacia un realismo crítico y a partir de 1958 incorporó el collage y el ensamblado.

