Testigo de las décadas gloriosas de la radio, el locutor Héctor Larrea anunció por Radio Nacional que dejará la radio este año. El maestro e ícono de esta profesión manifestó, durante su programa “El carromato de la farsa”, su retiro al comunicar que “luego de un encuentro interesante con mis médicos, con mi psicóloga y mis familiares y amigos más cercanos, resolví ponerle fin a esta carrera de 60 años, el 31 de diciembre”.
“Quiero agradecerles, amables oyentes, de hacer durante estos 60 años mi vida más feliz. Ojalá yo haya hecho para algunos, un poquito, un momento de sus vidas, más feliz. Nada más”, expresó humildemente, como siempre tuvo acostumbrado a sus seguidores, esta importante decisión.

“El 31 de diciembre termina El carromato de la farsa. A lo mejor sigue por otro lado, pobre… Pero sí terminó mi carrera de 60 años. Hubo breves interrupciones. Nunca hubo un mes de vacaciones; lo máximo fueron 20 días”, sostuvo. Y agregó: “Me costó tomar la decisión, pero ayer le comuniqué oficialmente al Gerente artístico de la emisora y querido amigo Martín Giménez que ya no cuenten conmigo a partir del 1 de enero del año que viene”.
A pesar que se retira su voz inconfundible y su risa aparecerán siempre en el éter para seguir siendo escuchadas por sus seguidores y las próximas generaciones.

LARREA- LIDAD DE HETITOR
Desde su adolescencia por su paso en la Red de Parlantes de su ciudad natal Bragado hasta hoy, a los 82 años, fue haciendo su camino por la radio y la televisión, hasta lograr instalarse en los hogares y corazones de varias generaciones argentinas.

Su presente en Radio Nacional llevó más de una década, pero todo tiene un comienzo así lo contó Martín Giménez, autor del libro “Héctor Larrea, una vida en la radio” al escribir que “Hetitor” debutó con carnet de locutor en LR9 Radio Antártida, en Arenales 1925. Su primer ciclo duró un año, iba dos veces por semana y se llamaba “Musicosas”. Suele (Larrea) recordar aquel comienzo a pura risa: “Título más berreta, imposible, pero me sirvió para empezar en este camino, para lanzar el cuentakilómetros y hacer mis primeras experiencias”.

Posteriormente, Radio Argentina fue la casa donde dio su puntapié inicial como locutor a principio de la década del ´60, leyendo publicidades y como presentador de numerosas orquestas de tango. También fue exitoso su paso por la televisión como actor en la famosa novela Cuatro hombres para Eva”, que se emitía por Canal 9 en 1966; y con algunas actuaciones en Rolando Rivas, Taxista, y la Argentina de Tato.
En el libro de Giménez contó que “recorría de punta a punta el Conurbano bonaerense con su fiel auto, un Fiat 600 blanco usado, para llegar a los diferentes bailes en los que oficiaba de animador. Larrea se movía, buscaba oportunidades de trabajo. También en el 62 lo contrataron para presentar a jóvenes talentos en los Carnavales del Club Victoriano Arenas, de Villa Castellino, Avellaneda. En una noche calurosa de febrero descubrió a un joven de ojos negros, patillas y labios carnosos, vestido con una camisa blanca con cuello a lo Elvis Presley. Era Roberto Sánchez, de Valentín Alsina, pero esa noche se lució como “Sandro”. Nacía su fuerza gitana, que conmovería y haría bailar a generaciones enteras. Sandro recordó aquella noche en que lo presentó Larrea por primera vez en público: “Era bastante gordito, tenía una peinada gardeliana y una voz brillante, vigorosa. Nos hicimos muy amigos”.

Foto: Radio Nacional
Su emblema, que se convirtió en un símbolo de la radiofonía nacional, fue el reconocido programa “Rapidísimo”, que desde 1967 y por 30 años pasó por El Mundo, Continental y Rivadavia. Lo acompañaron como columnistas Juan Alberto Badía, Luis Pedro Toni , José María Muñoz, entre otros.
El humor estuvo de la mano de Mario Sapag, Luis Landriscina como “Don Verídico”, Mario Sánchez, Carlos Russo y el Dr. Pueyrredón Arenales, en la voz de Víctor Harriague, confluyendo en sus dos apellidos, los nombres de las calles de la esquina de la radio; y las voces alegres y risas contagiosas de las locutoras y compañeras Rina Morán y María Esther Vignola le imprimieron al programa un toque sin igual.
Algunos programas que fue conductor fueron “La campana de cristal”, “Dígalo con mímica”, “Humor redondo”, “Viernes de ESCO en Familia” y “El show de la vida”. Además “Seis para triunfar”, que se extendió entre 1986 y 1991 primero en Canal 11 y luego en Canal 9, con récord de rating.
En los comienzos en la televisión Larrea recuerda que “una vez, Goar Mestre me llamó a su despacho porque me vio que adjetivaba mucho. Lo que ocurrió fue que había olvidado el nombre del artista que estaba presentando y adjetivaba para encontrar en mi mente el nombre. Lo que se dice, estaba ‘estirando’. Goar sabía todo de tevé. Me indicó con su tono caribeño: ‘No adjetive tanto, Larrea, si no qué dirá cuando tenga que presentar a Frank Sinatra’. Así me enseñaban”.

“Cuando era chico, era tan mágico que saliera por ahí una voz. Me parecía intraducible. No había explicación. Moviendo una perillita… ¡Magia! Ahora vengo a darme cuenta de que intentaba encontrar un mundo menos cruel. Y la radio me lo dio”, reflexionó a modo de despedida el entrañable locutor.
Larrea siempre estuvo en el dial, se va a extrañar.

