Los corrales de engorde atraviesan desde el año pasado una situación compleja, producto del impacto de los costos asociados, como la hacienda de invernada, alimentación y combustibles. Estos factores crean una combinación de variables, que tornan al engorde a corral en un negocio complicado.
En el último informe de encierre, la Cámara Argentina de Feedlot, relevó la situación de los corrales de sus socios. Al 1 de marzo, la ocupación fue del 50%, llegando al séptimo mes consecutivo con descenso de ocupación. Esta cifra es la más baja de los últimos ocho años para el mismo mes y seis puntos por debajo del promedio de los últimos cuatro años.
Durante el mes de febrero se redujo la cantidad de empresas en situación de llenado, como así también de aquellas que aún en situación de vaciado presentaban ingresos.
Participación de la industria
En el caso de los establecimientos que brindan servicio de hotelería para la industria, la ocupación es del 63%. De este porcentaje, el 61% de los animales encerrados proviene de hacienda de terceros. Esto implica un crecimiento de seis puntos respecto al mes anterior. De los animales encerrados por la industria, un 68% corresponde a consumo y el resto a frigoríficos exportadores.
El negocio
El gerente de la Cámara, Federico Stoni detalló que “desde inicios de la zafra pasada, los engordes enfrentan una combinación de variables desfavorables. Los costos de alimentación, con una incidencia del valor del maíz cercana al 60% y las fuentes de proteína, ligadas al valor de la soja, no han dejado de incrementarse desde la suba de los precios internacionales, llevando casi a duplicarse en un año el costo del alimento”.
La otra variable de impacto explicó Storni “es el valor del ternero de invernada, que ha tomado precios excelentes para los planteos de cría, pero no ligados a una correlación con el valor del gordo. Este factor genera la imposibilidad de muchos actores de acceder a otros bienes o monedas como reserva de valor de capital, a la espera de una recomposición de los valores de la hacienda. En el mes de noviembre, el gordo mostró una recuperación; sin embargo, los costos mencionados continuaron con una tendencia en alza”.
En esta situación macroeconómica, los ajustes de los valores del gordo encuentran un freno a la hora de su traslado al mostrador. De cara a una nueva zafra, es necesario que la ecuación se ajuste por medio de los valores de reposición.

De esta manera, desde la entidad feedlotera consideran que “se podrá contar con una cadena que pueda mostrar nuevamente un crecimiento genuino, ya que el análisis con los valores actuales de reposición son inviables en el negocio del engorde actual y además complican el negocio de recría pastoril”.
Durante 2020, varias empresas comenzaron a dar servicio a terceros como alternativa al caído negocio de engorde de hacienda propia. Los engordes y la industria, tanto de consumo como de exportación, incrementan el uso del servicio de hotelería, confiando el engorde en corrales profesionales y eficientes.
La tendencia para este año parecería repetirse, por lo que ambos eslabones deben trabajar en sinergia frente a un escenario que presenta limitantes para los dos sectores.

