En el marco de su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei asistió a la ceremonia de firma del Consejo de la Paz, una iniciativa internacional impulsada por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump, y formalizó la adhesión de Argentina al nuevo organismo.
Según informó la Casa Blanca, 20 países firmaron la carta fundadora del organismo durante la ceremonia realizada en Davos, mientras que al menos otros 15 Estados ya aceptaron formar parte, elevando a 35 el número total de países comprometidos con la iniciativa. Aunque no se difundió una lista completa, la mayoría de las naciones que confirmaron su participación mantienen una alineación política con Washington.
El organismo, denominado oficialmente Board of Peace, fue concebido para supervisar el cumplimiento del “plan de paz” en la Franja de Gaza, aunque con una proyección que apunta a intervenir también en otros conflictos internacionales. Así lo confirmó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien señaló que la Junta podría “servir como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo”.
“Esto no es Estados Unidos, esto es para el mundo. Creo que podemos extenderlo a otras áreas a medida que tengamos éxito en Gaza”, sostuvo Trump desde Davos. Al mismo tiempo, el líder republicano aseguró que el Consejo trabajará en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reconociendo que el organismo internacional tiene un potencial que, a su juicio, no ha sido plenamente aprovechado.
“Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente lo que queramos. Y lo haremos en conjunto con las Naciones Unidas”, afirmó Trump. Sin embargo, desde la ONU relativizaron ese alcance. El portavoz Rolando Gómez aclaró que la colaboración con el nuevo organismo solo está prevista en el marco específico del plan de paz para Gaza, respaldado por una resolución del Consejo de Seguridad, y no como un reemplazo de las funciones del sistema multilateral.
Uno de los puntos más sensibles es el financiamiento del Consejo. Trump propuso que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU aporten 1.000 millones de dólares cada uno, una exigencia que hasta el momento no fue aceptada. De hecho, ningún otro miembro permanente, además de Estados Unidos, se comprometió formalmente a integrar la Junta, lo que alimentó preocupaciones internacionales sobre un eventual desplazamiento del rol central de la ONU en la diplomacia global.
Las objeciones ya comenzaron a manifestarse. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, afirmó que su país respalda el alto el fuego en Gaza, pero no participará de una organización que compita con Naciones Unidas. En la misma línea, el secretario de Estado para Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Motzfeldt, sostuvo que su país no puede integrar “una estructura que desafíe el papel de la ONU y el derecho internacional”.
A pesar de esas reservas, potencias regionales de Medio Oriente como Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Qatar, junto con países emergentes como Indonesia, ya confirmaron su adhesión. En contraste, las potencias globales y aliados occidentales tradicionales de Estados Unidos mantienen una posición más cautelosa.
Durante la firma en Davos, Milei estuvo acompañado por la delegación presidencial, integrada por los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores), además de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Con información de Reuters, Feance 24, NA y APT.

