La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) destacó la reciente implementación de una nueva declaración jurada obligatoria para los molinos de trigo, puesta en marcha por la Dirección Nacional de Control Agropecuario, a cargo de Matías Canosa, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
El presidente de la FAIM, Diego Cifarelli, valoró esta iniciativa como un avance en la construcción de un sistema de fiscalización más eficiente e inteligente, basado en datos y tecnología, sin necesidad de ampliar la estructura del Estado.
A partir de ahora, los molinos deberán informar:
- Datos técnicos de su proceso productivo y maquinaria utilizada, lo que permitirá detectar inconsistencias entre el consumo energético y el volumen de molienda declarado, a través de herramientas de inteligencia de datos.
- El nombre del responsable de la calibración y mantenimiento de la balanza de trigo de primera rotura, un punto clave en el control, tras haberse detectado casos de balanzas adulteradas en inspecciones recientes.
Además, se pondrá en marcha un sistema de alertas automáticas ante desvíos en los parámetros declarados, cruzando la información con otras fuentes para identificar posibles irregularidades.
Tecnología contra la evasión
El nuevo esquema busca reducir la informalidad en la cadena triguera, garantizando un mayor nivel de transparencia en la industria. Según Cifarelli, la medida “permite conocer en detalle la situación del sector e incorporar tecnología para dimensionar y combatir la informalidad, un objetivo compartido por la FAIM”.
La SAGyP viene impulsando distintas herramientas de control digital en diversos rubros de la agroindustria, con el fin de mejorar la trazabilidad y combatir la evasión en un contexto donde la competitividad requiere de reglas claras y equitativas para todos los actores de la cadena.

