El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este martes una nueva reducción en las alícuotas de derechos de exportación para los complejos cerealero y oleaginoso, una medida que fue recibida con amplio apoyo por entidades del agro, aunque acompañada por reclamos para profundizar la baja de impuestos y avanzar en políticas de largo plazo. Caputo detalló que la soja bajará de 26% a 24%; los subproductos de soja de 24,5% a 22,5%; el trigo y la cebada de 9,5% a 7,5%; el maíz y el sorgo de 9,5% a 8,5%; y el girasol de 5,5% a 4,5%.
El anuncio fue interpretado como un paso relevante dentro de una política destinada a aliviar la carga tributaria y mejorar la competitividad del sector, aunque las entidades coincidieron en que este debe ser el comienzo de un proceso más amplio y sostenido.
Desde la Federación Agraria Argentina (FAA), Andrea Sarnari, presidenta de la entidad celebró la decisión y la calificó como “una buena señal” para el sector. Destacó que la federación viene insistiendo en la necesidad de avanzar hacia “una baja progresiva hasta la eliminación total” de las retenciones, a las que definió como “un mal impuesto, regresivo, distorsivo y utilizado de forma discrecional durante años”.
Sarnari remarcó además que, si bien la reducción es positiva, es indispensable avanzar en políticas complementarias de incentivo, especialmente para los pequeños y medianos productores. Entre los puntos señalados hizo un llamado a sostener políticas que permitan “producir más y mejor” con equidad territorial; de créditos accesibles que impulsen el crecimiento del interior productivo, y enfatizó la importancia de obras de infraestructura para mejorar la logística y la vida cotidiana rural.
A su vez las Cuatro Cadenas (Acsoja, Argentrigo, Asagir y Maizar) remarcaron que “la baja sostenible y constante de impuestos distorsivos y la normalización paulatina de variables macroeconómicas generan una mejora en la competitividad de la agroindustria”.
Pidieron también que provincias y municipios se alineen con este sendero para acelerar el crecimiento del interior productivo. Señalaron nuevamente que el sector no pide privilegios, sino “remover obstáculos para ser más competitivos”.
La Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA) se expresó en la misma línea al considerar la medida como un “alivio fiscal concreto” que permitirá sostener inversiones y empleo, además de fortalecer la planificación de la próxima campaña. La entidad celebró que se avance hacia la eliminación definitiva de las retenciones, objetivo histórico del sector.
Las Bolsas de Bahía Blanca, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y las Bolsas de Comercio de Chaco, Rosario y Santa Fe también emitieron un respaldo contundente. Consideraron que la baja permanente de retenciones contribuye a mejorar la competitividad, promover inversiones y generar un entorno más favorable para el crecimiento de toda la cadena agroindustrial. A su vez, reafirmaron la necesidad de reglas claras, previsibilidad y un esquema impositivo orientado al desarrollo.
“La disminución de la presión impositiva permitirá a miles de productores continuar invirtiendo, sosteniendo empleos y planificando la próxima campaña con mejores perspectivas”, sostuvieron.
Una postura similar expresó el Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales, que valoró la decisión pero insistió en que el objetivo final debe ser la eliminación total del tributo, por tratarse de un impuesto que “castiga la producción orientada a los mercados externos y debilita la posición argentina frente a otros países productores de alimentos”.
La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA), uno de los actores más directamente impactados por el anuncio, calificó la baja como “un paso muy positivo”. Sin embargo, advirtió que sigue siendo necesario reducir la elevada carga tributaria, especialmente sobre el complejo sojero, para consolidar una mejora real en la competitividad exportadora.
En conjunto, la respuesta del sector refleja un respaldo amplio al anuncio de Caputo, pero también un reclamo firme: avanzar hacia una reforma estructural que elimine gradualmente las retenciones, reduzca la presión impositiva total y genere un marco de previsibilidad capaz de potenciar inversiones, producción y desarrollo federal.

