Agroempresariales
La prevención sanitaria es un factor central para proteger la productividad de las granjas porcinas. Frente a la preocupación por la enfermedad de Aujeszky, resulta fundamental fortalecer las medidas de bioseguridad, controlar los posibles factores de riesgo y sostener protocolos de higiene y vigilancia.
Desde Provimi, Cargill Animal Nutrition & Health, destacan la importancia de implementar estrategias integrales que permitan reducir el ingreso y la propagación de agentes infecciosos, proteger la sanidad de los animales y minimizar el impacto de las enfermedades en los sistemas productivos.
La bioseguridad como herramienta de prevención
La bioseguridad comprende un conjunto de prácticas destinadas a evitar el ingreso de agentes patógenos a las granjas y limitar su circulación dentro de las instalaciones. Para lograrlo, es necesario establecer protocolos claros y asegurar que todas las personas que trabajan en el establecimiento los conozcan y cumplan.
Entre los aspectos centrales se encuentran el control del ingreso de personas, vehículos y animales, la aplicación de medidas de higiene y la vigilancia permanente del estado sanitario de la piara.
La limpieza y desinfección de instalaciones, equipos y superficies también forman parte de estas estrategias. Para ello, pueden utilizarse productos específicos, como Virkon S, respetando las indicaciones de uso, las recomendaciones del fabricante y el asesoramiento veterinario.
La prevención de la enfermedad de Aujeszky y de otras enfermedades requiere una mirada integral sobre el funcionamiento de cada establecimiento. La identificación de posibles vías de ingreso de agentes infecciosos y el cumplimiento de medidas preventivas permiten reducir los riesgos sanitarios.
Cinco medidas para fortalecer la sanidad porcina
Para mejorar la prevención en las granjas, se destacan cinco acciones fundamentales:
1. Controlar los ingresos: establecer procedimientos para el acceso de personas, vehículos y animales, con especial atención a los movimientos entre establecimientos.
2. Reforzar la higiene: implementar rutinas de limpieza y desinfección de instalaciones, equipos y elementos de trabajo.
3. Vigilar el estado sanitario: observar regularmente a los animales e identificar posibles signos de enfermedad para actuar de manera temprana.
4. Aplicar protocolos de bioseguridad: definir procedimientos claros para cada actividad y garantizar que el personal conozca y respete las medidas establecidas.
5. Contar con asesoramiento veterinario: trabajar junto con profesionales para evaluar los riesgos, actualizar los protocolos y definir las acciones sanitarias correspondientes.
La implementación de estas medidas debe ser constante y adaptarse a las características de cada granja. La capacitación del personal y el compromiso de todos los integrantes del establecimiento son fundamentales para que los protocolos se cumplan de manera efectiva.
En un escenario de desafíos sanitarios, fortalecer la bioseguridad en la producción porcina es una herramienta clave para proteger los animales, reducir riesgos y sostener la eficiencia de las granjas.

