La presidenta de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, Gabriela Ardissone, encabezó el primer congreso de la entidad con un mensaje contundente sobre la importancia del sistema portuario en la economía argentina y la necesidad de avanzar en reformas que mejoren su competitividad.
“Nos reúne hoy un tema que muchas veces permanece fuera del centro del debate público, pero que es absolutamente determinante para el futuro económico del país”, señaló. En ese sentido, destacó que el sistema portuario canaliza cerca del 90% de las exportaciones e importaciones argentinas, lo que refleja su peso central en el comercio exterior.
Además, remarcó que entre el 60% y el 70% de los insumos que utiliza la industria ingresan por los puertos, lo que vincula directamente su funcionamiento con la producción, el empleo y la inversión.

Un sistema clave con desafíos estructurales
Ardissone subrayó que la Argentina cuenta con más de 100 puertos marítimos y fluviales, en su mayoría privados, que concentran el mayor volumen de cargas. En particular, el complejo del Gran Rosario se posiciona como uno de los principales nodos agroexportadores del mundo, mientras que regiones como Zárate–Campana funcionan como polos multimodales clave.
También destacó el rol del área de Dock Sud y Buenos Aires, con un movimiento cercano a 1,8 millones de TEUs anuales, así como la importancia de Bahía Blanca y Quequén en el comercio de granos, y el potencial del puerto de La Plata.
En materia energética, señaló que el desarrollo de Vaca Muerta está impulsando la actividad portuaria en la Patagonia, con proyecciones de exportación que podrían superar los 550.000 barriles diarios hacia fines de 2026.
Asimismo, definió a la Hidrovía Paraná–Paraguay como una de las principales arterias logísticas del continente, clave para conectar la producción nacional con los mercados internacionales.
Sin embargo, advirtió que el sector enfrenta desafíos relevantes en un contexto global cambiante. Entre ellos, planteó la necesidad de avanzar hacia una logística integral y multimodal, modernizar la hidrovía —con el objetivo de alcanzar los 40 pies de profundidad— y mejorar la previsibilidad operativa. También reclamó reconocer a la actividad portuaria como un servicio esencial, evitando interrupciones que afecten el comercio exterior, y pidió un alivio fiscal que elimine impuestos distorsivos, como Ingresos Brutos en la provincia de Buenos Aires.
“Cuando el sistema portuario se fortalece, la Argentina amplía sus oportunidades de desarrollo”, concluyó Ardissone, al remarcar que los puertos no solo son infraestructura, sino una plataforma estratégica para la producción, el empleo y la integración global.
