En una sesión extensa y con momentos de alta tensión política, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral impulsada por el oficialismo. El debate se desarrolló en medio de movilizaciones en distintos puntos del país y un alto acatamiento del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo.
La votación en general arrojó 135 votos afirmativos y 115 negativos. Para convertirse en ley, el proyecto deberá ser ratificado por el Senado, ya que durante el tratamiento se eliminó el artículo 44, que establecía una rebaja salarial para trabajadores que sufrieran accidentes o enfermedades fuera del ámbito laboral.
Estrategia oficialista para lograr la sanción definitiva
El proyecto obtuvo el respaldo de La Libertad Avanza, Fuerzas del Cambio (UCR, MID y PRO), Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia y algunos monobloquistas.
En contra votaron todos los diputados de Unión por la Patria, la mayoría de Provincias Unidas, los cuatro integrantes del Frente de Izquierda y los monobloques de Marcela Pagano, Natalia de la Sota y el puntano peronista Jorge Fernández.
En la votación en particular, el oficialismo logró aprobar los 26 títulos y 218 artículos del texto. La eliminación del artículo 44 fue el cambio más relevante introducido durante el debate en la Cámara baja y ahora deberá ser convalidado por el Senado.
Tras la aprobación en Diputados, el Gobierno activó la segunda fase de su estrategia legislativa con el objetivo de obtener la sanción definitiva el viernes 27 de febrero, apenas dos días antes de la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo, cuando el presidente Javier Milei brindará su discurso ante la Asamblea Legislativa.
La jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich, junto al presidente de la Comisión de Presupuesto, Ezequiel Atauche, convocaron a firmar dictamen con el nuevo texto para acelerar el trámite parlamentario.
La hoja de ruta oficial contempla tres ejes: emitir dictamen de manera exprés para evitar dilaciones reglamentarias; consolidar el respaldo de gobernadores que ya acompañaron en Diputados; y garantizar la presencia permanente de legisladores aliados en el Senado para impedir maniobras que puedan trabar la sesión.
La reforma laboral es considerada por el Ejecutivo como una pieza central de su programa estructural y una señal hacia los mercados y organismos internacionales. Resta saber si el oficialismo logrará cumplir con el ajustado cronograma antes del 1° de marzo.

