El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes el oeste de Colombia dejó al menos 132 muertos y más de 570 heridos, según el último balance parcial difundido por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales). El epicentro se ubicó en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y el movimiento se registró a las 7:34 hora local.
Pereira, capital de Risaralda, concentra hasta el momento la mayor cantidad de víctimas mortales, con 60 fallecidos. Cali también se encuentra entre las ciudades más afectadas: sus hospitales declararon la alerta roja al alcanzar el 100 % de su capacidad, con 456 personas heridas. Cuatro centros médicos de gran tamaño debieron ser evacuados y el Hospital Universitario del Valle Evaristo García sufrió el colapso parcial de una de sus alas.
En un balance anterior, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, había informado 111 fallecidos y unos 380 heridos. En esa primera evaluación oficial, detalló que 1.575 viviendas habían resultado afectadas, de las cuales 37 estaban completamente destruidas, mientras que 61 edificios habían colapsado.

Entre la infraestructura dañada se contabilizaron 18 centros de salud, 52 centros educativos, 17 centros comunitarios y 18 vías. Además, seis aeropuertos registraron daños en su infraestructura y quedaron sin operación para vuelos comerciales, mientras que otro sufrió afectaciones en su pista de aterrizaje.
Ante la magnitud de los daños, el Gobierno declaró la situación de “desastre nacional” con el objetivo de agilizar la movilización de recursos para asistir a los damnificados y avanzar en la evaluación de las infraestructuras afectadas.
Los equipos de emergencia continúan con las tareas de rescate, asistencia y relevamiento en las zonas más afectadas. El número de víctimas y los daños materiales son todavía provisorios y podrían aumentar a medida que avance el operativo.
