La cantante Victoria Birchner estrenó banda y variado repertorio en Café Berlín, ante una nutrida concurrencia que no dudó a la hora de los aplausos y que acompañó con palmas algunos de los temas presentados.
La melodiosa voz de Victoria logró crear un clima para cada canción y que acompañó con argumentos ricos en emoción y en compromiso a la vez que le permitió llegar a un público que escuchó atentamente y que cantó junto a ella, cuando planteó el tema de los humedales, la ley que aún no se sancionó y de su compromiso con esa causa y que en la noche de ese domingo fue de todos.
Cada canción, cada argumento y sus pausas fueron un discurso hilvanado durante toda la noche que duró el recital, la mostró de cuerpo entero y con él, un acuerdo formal que consistió en ofrecer una canción, cuando las palabras son escasas, las verdades flaquean y los argumentos pierden peso. “Siempre hay una canción” expresó con un convencimiento ineludible.
En esa postura y llenando el escenario con su sola presencia, Victoria Birchner transitó un repertorio rico en imágenes y sentimientos: Te Voy a Contar un Sueño; La Copla Perdida y el entrañable Por el Río Volveré hizo posible caminar por esas geografías que en todos anidan en el recuerdo.
Con temas conocidos y que forman parte de los clásicos, Victoria ofreció una estética renovada del folklore que, sin duda, anida en ese ADN musical tan propicio en este lado del mundo que a toda música la tiñe con esa impronta de mezcla y fusión que no es otra cosa que nuestra raíz latinoamericana. Y en ese rumbo caminó un recital que hizo valer las melodías, los sentimientos, la emoción, las palabras y las ideas.

Y la propuesta musical de esta joven artista de la canción prosiguió a paso firme “en ancas” de canciones como La Resentida, Cómo Pájaros en el Aire, Canto Versos, Canción de Puna, la bellísima versión de Zamba Para Bailar, la comprometida Escudo de Irupé.
Con la cantante Lula Bertoldi como artista invitada interpretaron juntas Que Bla Bla Blá y la clásica Yo Vengo a Ofrecer mi Corazón que marcó a fuego su mente abierta a otros géneros.
En diálogo con El Ágora, Victoria se explayo sobre este momento particular de su carrera artística y su proyección hacia un futuro más que promisorio.
¿Cómo llegaste posicionada desde lo artístico y estético a este show en Café Berlín?
Me siento cómoda con la música que estoy haciendo y con el equipo de trabajo que hemos formado con los músicos, la producción y la prensa, y eso me lleva a trabajar potenciando el amor, la responsabilidad y el disfrute, algo que creo que solo puede llevarnos a un camino de transformación y avance constante. Me siento en un buen momento artístico, donde logro ser consciente del crecimiento de estos años y también de lo mucho que aún resta por aprender y transitar.
¿Cómo surge este repertorio, es decir, desde dónde?
Soy una buscadora incansable de palabras que expresen lo que siento, lo que deseo, lo que soy y lo que quiero decir, y el cancionero de nuestra música popular lo tiene todo. Autores y compositores de nuestro país y la región dicen tan hermosamente cada rincón de nuestra tierra, cada parte de nuestra historia, cada una de las tan diversas realidades de quienes habitan este suelo y eso es lo que quiero cantar y lo que busco para mi repertorio desde siempre. Desde mi primer disco “Memoria del viento”, mi reciente álbum “Que suene a Victoria”, cada sencillo publicado hasta el puñado de canciones que estamos trabajando para lo nuevo, busco cantar lo que siento que necesitamos que se diga, como quien levanta una bandera en cualquier manifestación, como quien mira una foto de un paisaje habitado, como quien recuerda con emoción y nostalgia su infancia, su madre, sus amores. Que no haya lugar para el olvido, y que no falte nunca el amor de y por lo nuestro, por eso canto.
Los próximos pasos en materia artística…
El show en café Berlín fue el comienzo de una nueva etapa, fue el estreno de esta banda de enormes músicos, y ahora nos espera mucho trabajo para el nuevo material que grabaremos ya con esta formación. Siempre haciendo música, abierta y disfrutando de lo que el camino va acercando.
En el show de Café Berlín Victoria Birchner estrenó una nueva banda. Ellos son: Julieta Lizzoli, en piano, arreglos y dirección. Seva Castro en guitarra; Guido Martínez, en bajo; Nacho Piana, en percusión y Victoria Birchner en voz.
Con una propuesta de música popular latinoamericana de raíz folklórica, atravesada por un trabajo de elegante estética y de marcado contenido social, Victoria estuvo hace un par de meses de gira por Europa: fue convocada a participar en el Festival Music in the Garden, en la Ciudad de Uppsala, Suecia.
Allí tocó junto a grandes figuras de la música internacional, como el dúo de guitarristas Siqueira Lima (con quienes compartió escenario tanto en su presentación como en la del dúo), la Orquesta de Cámara Lituana, la violinista noruega Eldbjørg Hemsing y la mezzosoprano Anne Sofie von Otter, entre muchas otras. Años atrás, Victoria ha girado por España y lleva recorridos numerosos escenarios de nuestro país, incluyendo una participación en la 60º Edición del Festival Nacional de Folklore Cosquín 2020, y en la Fiesta Nacional del Chamamé 2022, como invitada de Franco Luciani, con una cálida recepción tanto del público como de la prensa.
Recientemente fue convocada por Lito Vitale para su ciclo “Anfitrión”, que se emite por la TV Pública. Junto a Luciani realizaron una maravillosa versión de “Cómo pájaros en el aire” de Peteco Carabajal.
Comenzó sus estudios de canto a los 14 años en Rafaela (Santa Fe) y perfeccionó su técnica vocal estudiando canto lírico en la Universidad Nacional de Rosario. Radicada en la ciudad de Buenos Aires desde hace ya algunos años, Victoria cuenta con el apoyo y el reconocimiento de destacadas personalidades de la música, desde Lorena Astudillo, Cecilia Todd y Juan Falú, hasta Lidia Borda y Teresa Parodi, entre otras figuras.
En su primer material discográfico, “Memoria del viento” (Acqua Records – 2015), participaron grandes referentes de nuestra música popular como Jorge Fandermole, Ángela Irene, Eduardo Spinassi y Franco Luciani, quien además estuvo a cargo de la dirección musical.
En su segundo disco, “Que suene a Victoria” (Acqua Records – 2021), Victoria plasmó una sonoridad novedosa para ella, producto de dos instancias que la modificaron profundamente en los últimos tiempos: un comienzo de vida en la gran ciudad de Buenos Aires y su reciente maternidad -junto a su pareja Franco Luciani-.


