Creada durante la gran crisis del 2002, este alimento de bajo costo y rico en nutrientes será producido por alumnos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) a fin de colaborar con los sectores más afectados por la crisis económica.
“En un comedor, donde las personas comen una vez al día, un alimento que aporte verduras, hortalizas y carnes marca una diferencia frente a un plato de fideos”, explica a la agencia española EFE, Anahí Cuellas, magíster en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, docente y directora de la planta.La Supersopa está diseñada para complementar dietas restrictivas y aportar nutrientes esenciales y se entrega en latas de unos cuatro litros.
“Esto evita que la brecha entre quienes podemos comer carne y quienes no se agrande aún más. Los niños que no pueden ingerir proteínas tienen un mal desarrollo cognitivo y problemas de aprendizaje”, añade.
Tal alternativa alimenticia fue elaborada como respuesta a la grave crisis económica y social que atravesó el país en 2002, con un 57,5 % de pobres. Desde ese momento se han producido unas 250.000 latas, que se estima contienen unos 10 millones de raciones de alimento nutritivo.
“La universidad toma la responsabilidad de crear un programa a partir de la planta elaboradora de alimentos sociales, donde se fabrica un sustento nutricionalmente equilibrado de bajo costo, para los más vulnerables”, comenta la docente, al tiempo que el equipo conformado por una decena de estudiantes envasa sin parar litros y litros de sopa en latas que luego serán distribuidas a comedores populares en distintos puntos del país.

Lejos aún de la gravedad de la crisis de comienzo de siglo, según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Argentina cerró el primer semestre de 2024 con un 52,9 % de pobreza, mientras que la indigencia trepó al 18,1 %.
Ante esta situación, la UNQ puso su planta, reservada para prácticas estudiantiles dos veces al año, a producir unas 300 latas a la semana.
El proceso de producción comienza con la selección de vegetales semicocidos, que luego son sometidos a un tratamiento térmico que elimina la necesidad de conservantes y permite almacenar las latas sin refrigeración.
Cada lata de ‘Supersopa’ cuesta 40.000 pesos y contiene unas 50 raciones de un alimento sin aditivos y sometido a estrictos controles microbiológicos, Individuos, empresas, fundaciones y hasta instituciones estatales pueden comprar el producto o acceder a él a través de programas auspiciados por distintos donantes, que facilitan los costos de producción y su posterior distribución a comedores.
“Desde lo simbólico, producir latas de sopa en una universidad pública y que lleguen a los comedores visibiliza el compromiso de nuestras universidades con el territorio”, considera Cuellas.

