Las bajas temperaturas comenzaron a mostrar sus efectos sobre las poblaciones de Dalbulus maidis, la chicharrita del maíz, uno de los principales vectores del complejo de achaparramiento que afectó severamente al cultivo durante las últimas campañas.
Así lo indica el 45° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con datos relevados entre el 16 y el 30 de junio de 2026. El documento señala que, incluso antes del ingreso de la actual ola polar, ya se registraba una disminución de las capturas en buena parte del país.
Las regiones Centro-Norte y Centro-Sur fueron las que evidenciaron la mayor retracción de la plaga, con una caída tanto en la cantidad de localidades con altas poblaciones como en el promedio de insectos capturados por trampa. En el Litoral también se verificó una reducción, aunque de menor magnitud.
En las zonas endémicas del NOA y el NEA, donde históricamente la presencia del insecto es elevada, comenzó a observarse una estabilización e incluso una leve disminución de las poblaciones, aunque los niveles continúan siendo altos.
“Estos resultados refuerzan la importancia de mantener activos los sistemas de monitoreo durante todo el año, ya que permiten seguir la evolución de las poblaciones, detectar cambios en su distribución espacial y anticipar escenarios de riesgo para las próximas campañas agrícolas“, destaca el informe.
Situación por regiones
En el NOA, donde el 65% de las trampas estuvo instalado sobre maíces en estado de madurez fisiológica (R6), disminuyó la proporción de localidades con más de 100 adultos por trampa. Sin embargo, el 83% de los sitios relevados continúa registrando niveles elevados de capturas.
En el NEA, el panorama mostró estabilidad. Aunque aumentó la cantidad de localidades con máximos niveles de captura, el promedio regional prácticamente no presentó variaciones respecto del relevamiento anterior.
En el Litoral, el 90% de las localidades registró presencia de chicharritas, aunque las poblaciones siguieron retrocediendo. Las localidades con más de 50 adultos por trampa cayeron del 35% al 17%, concentrándose las mayores densidades en Entre Ríos y Corrientes.
La disminución más marcada se registró en la región Centro-Norte, donde las localidades con máxima abundancia bajaron del 64% al 36%, provocando una importante reducción del promedio regional de capturas.
En tanto, en el Centro-Sur la retracción fue aún más evidente: el 54% de las localidades no registró capturas, apenas el 1% presentó máxima abundancia y el promedio regional cayó de manera significativa.
Si bien los datos corresponden al período previo al ingreso de la intensa ola polar que afecta actualmente a gran parte del país, los especialistas anticipan que el próximo informe permitirá medir con mayor precisión el impacto de las temperaturas extremas sobre las poblaciones del insecto.




