El maíz presenta un escenario de costos ajustado, con una mejora en su capacidad para adquirir maquinaria y otros bienes de capital, aunque continúa perdiendo poder de compra frente a insumos estratégicos como el gasoil, los fertilizantes y la reposición de hacienda. Así lo refleja el último Monitor Insumo-Producto elaborado por CONINAGRO, que analiza mensualmente la relación entre los precios de los principales productos agropecuarios y los costos de producción.
El informe evalúa el poder de compra de seis producciones representativas: soja, maíz, trigo, ternero, novillito y leche, tomando como referencia más de veinte variables vinculadas a insumos, servicios e inversiones. El objetivo es medir la evolución de la competitividad de los productores a partir de la relación entre precios y costos.
El combustible y los fertilizantes continúan presionando sobre la rentabilidad
En esta edición, el análisis se centra en el maíz, que muestra una evolución dispar según el tipo de gasto. Mientras mejora su relación de intercambio para la compra de maquinaria, vehículos y semillas, el cereal pierde capacidad de compra frente a insumos clave para la producción.
El gasoil continúa siendo el rubro con mayor deterioro relativo. Según los datos de junio de 2026, se necesitan 9 kilos de maíz para comprar un litro de combustible, un 34 % más que un año atrás y un valor 51 % superior al promedio de los últimos cinco años. A su vez, el costo de transportar una tonelada de maíz a una distancia de 300 kilómetros demanda 227 kilos de grano, lo que representa un incremento interanual del 12 %.
En el caso de los fertilizantes, la situación mostró una leve mejora respecto del mes anterior gracias a la baja del precio internacional de la urea, aunque el poder de compra continúa por debajo del registrado en junio de 2025. Durante el mes analizado se necesitaron 4,1 kilos de maíz para adquirir un kilo de urea, lo que representa una mejora mensual del 18 %, pero una caída interanual cercana al 29 %.
El informe también señala un deterioro en la relación con el glifosato, ya que actualmente se requieren 30 kilos de maíz para comprar un litro del herbicida, un 32 % más que hace un año.
La reposición de hacienda también se encareció. En junio fueron necesarios 24,6 kilos de maíz para adquirir un kilo de ternero vivo, una relación que aumentó 28 % en comparación con igual mes de 2025 y se ubica 61 % por encima del promedio de los últimos cinco años.
En contrapartida, el cereal mejoró su capacidad para realizar inversiones. Para comprar una cosechadora se requieren 2.328 toneladas de maíz, lo que implica una mejora interanual del 16 %, mientras que la adquisición de una camioneta 4×4 demanda 201 toneladas, un 7 % menos que un año atrás.
Las semillas también mostraron una evolución favorable. Durante junio fueron necesarios 885 kilos de maíz para adquirir una bolsa de 40 kilos de semilla, lo que representa una mejora del 3,5 % respecto de junio de 2025, aunque la relación todavía se mantiene por encima de su promedio histórico.
Además del informe mensual, CONINAGRO puso a disposición un Monitor Insumo-Producto interactivo, una herramienta que permite seguir en línea la evolución de las principales relaciones entre precios e insumos y monitorear las variables económicas más relevantes para la actividad agropecuaria.




