El girasol llega a la campaña 2026/27 con una posición favorable en varias regiones productivas bonaerenses, especialmente en el sur de la provincia. Los márgenes proyectados superan a los de otros cultivos de gruesa en los ambientes analizados, mientras los precios permiten comenzar a cerrar negocios y la relación con varios insumos se mantiene favorable.
El análisis fue elaborado por el Ing. Agr. Diego Aguilera, asesor de tres grupos CREA y consultor empresarial, y publicado por la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR). El especialista advierte que la oportunidad económica estará acompañada por un desafío agronómico: anticipar decisiones frente a un escenario de Niño fuerte y suelos con buenos niveles de humedad.

En las regiones de Mar y Sierras Serrana y Mar y Sierras Costera, los números muestran una ventaja para el girasol. En ambientes de potencial medio de Mar y Sierras Serrana, el girasol alto oleico presenta un margen estimado de USD 171 por hectárea, mientras que el girasol común alcanza los USD 113/ha. En ese mismo ambiente, el maíz de loma ronda los USD 80/ha.
La diferencia se amplía en ambientes de alto potencial: el girasol alto oleico llega a unos USD 250/ha, mientras que el girasol común y el maíz se ubican cerca de los USD 180/ha. La soja de primera aparece como la alternativa menos favorecida en el escenario analizado.
El escenario comercial también ofrece señales positivas. Aguilera plantea que el girasol ya presenta valores que permiten comenzar a construir un precio promedio de venta. Para eso utiliza como referencia el denominado “precio de dolor con renta objetivo incluida”, que contempla los costos directos, alquiler, administración y una rentabilidad objetivo del 10%.
A partir de ese cálculo, el especialista considera que ya existen condiciones para comenzar a cerrar negocios. La recomendación es avanzar con ventas del 30% al 40% de la producción estimada cuando el precio base más la prima se ubique aproximadamente entre USD 400 y USD 420, a lo que luego se suma la bonificación por materia grasa.
Otro indicador favorable aparece al comparar el precio disponible con el FAS teórico. El girasol disponible muestra un premio cercano al 11%, mientras que en el mercado futuro el diferencial ronda el 5%.
Al mismo tiempo, el contexto internacional aporta factores que pueden sostener los precios, entre ellos los conflictos de Rusia-Ucrania y Medio Oriente y su impacto sobre los biocombustibles, además de la caída de los rendimientos en algunas regiones productoras de Europa por condiciones de sequía y altas temperaturas.

La estrategia de manejo será clave para capturar el margen
La superficie proyectada para el girasol también es un dato relevante. Para la campaña 2026/27 se estima que podría alcanzar 3 millones de hectáreas, frente a un promedio de 2,25 millones en las últimas cinco campañas. Este crecimiento puede modificar la dinámica del mercado, aunque el especialista señala que una exportación de grano activa podría contribuir a mantenerlo fluido.
En el plano productivo, la planificación de la siembra será determinante. Para la zona Mar y Sierras Costera, la ventana óptima se ubica en la segunda quincena de octubre, mientras que en Mar y Sierras Serrana se extiende desde fines de octubre hasta la primera quincena de noviembre.

Hasta aproximadamente el 25 de noviembre todavía podrían mantenerse rendimientos bonificados interesantes. Después de esa fecha, Aguilera recomienda volver a hacer las cuentas y comparar el potencial del girasol con el de una soja de primera tardía.
El escenario climático previsto también obliga a anticiparse. Frente a la posibilidad de un Niño fuerte, con precipitaciones superiores a las normales principalmente entre septiembre y diciembre, las ventanas para ingresar a los lotes podrían ser más acotadas. Por eso, el análisis plantea llegar con los barbechos realizados, la maquinaria disponible y la logística resuelta.
La misma anticipación resulta importante para el control de malezas. Ante períodos de exceso de humedad que puedan impedir el ingreso a los lotes, se plantea asegurar los tratamientos preemergentes e incluso evaluar su realización pocos días antes de la siembra, según cada situación.
La disponibilidad de nitrógeno será otro punto de atención. Las mayores lluvias pueden incrementar el lavado del nutriente, aunque también elevar el potencial de rendimiento por una mejor recarga hídrica. En ese contexto, la recomendación analizada contempla aplicaciones de aproximadamente 100 a 140 kilos por hectárea de urea común 46%, de acuerdo con el potencial productivo del lote y el nitrógeno disponible en el suelo.
El manejo sanitario completa el escenario. Un exceso de nitrógeno puede generar canopeos más cerrados y favorecer enfermedades como Phomopsis. También podrían aumentar las condiciones para Alternaria, Septoria y Phoma, que en determinadas situaciones pueden requerir aplicaciones de fungicidas.
El análisis de Aguilera concluye que el girasol llega a la campaña 2026/27 con tres argumentos fuertes: margen, precio y relaciones favorables entre el producto y varios de sus principales insumos. La oportunidad, sin embargo, dependerá de la capacidad de anticipar tanto las decisiones de manejo como la comercialización.





