Hay una calle en La Boca que lleva su nombre y que cada año recibe a miles de turistas. Hay grabaciones de Carlos Gardel, versiones en decenas de idiomas y una melodía que viajó por el mundo entero. Sin embargo, la verdadera historia de “Caminito” —la que inspiró sus versos— permaneció durante décadas en la oscuridad, atada a un pueblo pequeño de La Rioja y a un amor que nunca pudo ser. Esa deuda cultural encontró un momento de reparación en el Edificio El Molino de Buenos Aires, donde se presentó el libro Gabino Coria Peñaloza y el Tango Caminito. Historia(s) de Amor, del profesor Roberto Rojo.
Un poeta, un pueblo y un amor imposible

Todo empezó en Olta, un pueblo riojano, en una casa que albergaba el único piano del lugar, traído hasta allí cargado en mulas. Ese fue el punto de origen de un apasionado romance entre una joven maestra llamada María y un poeta. Un año más tarde, el romance terminó en frustración.
El poeta era Gabino Coria Peñaloza. Ante el total hermetismo familiar y el rechazo hacia su persona, partió tristemente. Tiempo después, en Villa Mercedes, San Luis, desolado y con una congoja que marcó profundamente su alma, volcó su desconsuelo en la pluma y escribió un poema que más tarde se convertiría en “Caminito”, regalando a la humanidad la historia más desdichada de su vida convertida en sencillos y humildes versos. Dos décadas después, con la música de Juan de Dios Filiberto, aquella letra se convirtió en uno de los tangos más difundidos en el mundo. Fue presentado en 1926 en el concurso de canciones organizado por la Municipalidad de Buenos Aires, donde obtuvo el primer premio, aunque fue abucheado por el público. Ese mismo año lo grabó Carlos Gardel, y desde entonces no paró de sonar.
Lo que pocos saben es que en 1959, cuando se le dio el nombre “Caminito” a una callejuela de La Boca —hoy museo y atracción turística—, el propio Coria Peñaloza rechazó el homenaje: sostuvo que ese no era el caminito que había inspirado sus versos. El verdadero está en Olta, La Rioja, donde un joven poeta paseó a su amada y de donde partió sin retorno.

Un libro como acto de justicia cultural
La investigación del profesor Rojo apunta exactamente a eso: reconstruir el origen profundo de una de las obras más representativas del repertorio popular argentino, rescatando tanto la figura de Coria Peñaloza como el lugar que lo vio nacer como poeta del desamor. El libro propone un abordaje de sus dimensiones culturales, poéticas e históricas e invita a reflexionar sobre la construcción de una de las obras más representativas del repertorio popular argentino.
El evento convocó a referentes de la cultura y el ámbito político, y contó con el respaldo del senador nacional por La Rioja Julio Martínez desde la Dirección General de Cultura. Entre los presentes estuvo también Álvaro Coria Peñaloza, nieto del poeta y presidente de la Fundación que lleva su nombre, cuya labor ha sido central para preservar y difundir el legado familiar. La actuación de Daniela La Cantante completó una jornada que unió investigación, memoria y música bajo el mismo techo. El Edificio El Molino fue el escenario elegido: un símbolo de recuperación patrimonial porteña para una iniciativa que también es, en el fondo, una reivindicación del interior del país.

