Un estudio de científicas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) reveló que determinadas bacterias deben alcanzar una densidad mínima dentro de los insectos para estimular la reproducción partenogenética en especies de gorgojos que afectan cultivos agrícolas. El descubrimiento abre nuevas perspectivas para desarrollar estrategias de control biológico más precisas y sustentables.
Investigadoras del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (Iegeba, Conicet-UBA), lideradas por Marcela Rodriguero, lograron demostrar que la reproducción asexual en algunos gorgojos de la tribu Naupactini no depende solamente de la presencia de bacterias endosimbióticas, sino de la cantidad de bacterias presentes dentro del insecto.
El trabajo, publicado en la revista científica Insect Molecular Biology y destacado por la Royal Entomological Society, se enfocó en el rol de las bacterias Wolbachia y Rickettsia, vinculadas a la capacidad de ciertas hembras de reproducirse sin fecundación, un fenómeno conocido como partenogénesis.
Según explicó Rodriguero, los experimentos demostraron que existe un “umbral de densidad bacteriana” necesario para activar este tipo de reproducción. Es decir, reducir la cantidad de bacterias mediante antibióticos puede eliminar el efecto reproductivo incluso sin erradicar completamente la infección.
La investigación también permitió identificar diferencias entre especies de reproducción sexual y partenogenética. Mientras los gorgojos que se reproducen de forma asexual presentaban altas densidades de Wolbachia y Rickettsia, las especies sexuales mostraban predominancia de otra bacteria: Spiroplasma.
El estudio fue desarrollado junto a Lucía Fernández Goya y Lucía da Cruz Cabral, investigadoras del Conicet, quienes avanzaron en la cuantificación precisa de la carga bacteriana mediante herramientas modernas de biología molecular y análisis estadístico.
Para las científicas, uno de los principales aportes del trabajo es demostrar que la manipulación reproductiva de estas bacterias funciona como un mecanismo cuantitativo y no simplemente como un sistema de “encendido o apagado”.
Este hallazgo podría tener aplicaciones futuras en el manejo de plagas agrícolas. Algunas especies de gorgojos, como Naupactus cervinus, representan una amenaza para distintos cultivos y dependen fuertemente de estos simbiontes bacterianos para reproducirse.
“Si se pudiera interferir con esos simbiontes, se podría afectar la capacidad reproductiva de las poblaciones de gorgojos”, señalaron las investigadoras, quienes consideran que estas estrategias podrían convertirse en herramientas de control más específicas y amigables con el ambiente.
Actualmente, el equipo trabaja en la secuenciación de genomas bacterianos para identificar los genes involucrados en el cambio de reproducción sexual a partenogenética y comprender mejor la interacción entre Wolbachia, Rickettsia y Spiroplasma.
Además, buscan determinar si estas bacterias utilizan mecanismos de comunicación similares al “quorum sensing”, fenómeno mediante el cual ciertas bacterias coordinan comportamientos colectivos cuando alcanzan determinada densidad poblacional.

