La guerra en Medio Oriente entró en una fase de mayor intensidad con el cuarto día de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, marcada por ataques simultáneos en Teherán y Beirut, fuego cruzado en territorio israelí y una creciente expansión del conflicto hacia el Golfo.
Mientras el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu evitaron precisar cuánto durará la guerra, una fuente citada por Reuters indicó que la campaña israelí fue planificada para extenderse durante dos semanas, aunque avanza más rápido de lo previsto.
Bombardeos, desplazados y amenaza de expansión regional
El Ejército israelí anunció “ataques simultáneos” en Teherán y Beirut, mientras desplegó tropas en el sur del Líbano para consolidar una “zona de seguridad”. El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó que las fuerzas avanzarán sobre posiciones estratégicas para prevenir ataques desde ese territorio.
En paralelo, el grupo libanés Hezbollah, aliado de Teherán, confirmó bombardeos en Beirut, donde también fueron atacadas oficinas del canal Al-Manar. Las autoridades libanesas reportaron decenas de muertos y más de 58.000 desplazados en apenas dos días.
En Israel, los misiles iraníes impactaron distintos puntos del país y provocaron al menos 11 muertos. Sirenas antiaéreas sonaron de manera reiterada en Tel Aviv y Jerusalén, mientras los sistemas de defensa interceptaban proyectiles lanzados desde territorio iraní.
Golfo en tensión y ataques a bases estadounidenses
Irán amplió su ofensiva y aseguró haber atacado bases militares estadounidenses en Qatar y Bahréin. La Guardia Revolucionaria informó un “ataque a gran escala” contra una base aérea en Bahréin, mientras que en Qatar se reportaron misiles y drones interceptados.

Arabia Saudita confirmó un ataque con drones contra la embajada de Estados Unidos en Riad, que provocó daños menores. Washington ordenó la evacuación de personal diplomático no esencial en Qatar, Irak, Jordania, Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
En tanto, los ministerios de Defensa del Golfo difundieron cifras que dan cuenta de la magnitud del intercambio: cientos de misiles balísticos y drones lanzados desde Irán fueron detectados o interceptados en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Kuwait.
La Media Luna Roja iraní elevó a al menos 757 —y luego a 787— el número de muertos en Irán desde el inicio de la ofensiva. Según el organismo, más de 500 emplazamientos en 153 ciudades fueron alcanzados.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dirigido por el argentino Rafael Grossi, informó que la planta nuclear de Natanz sufrió daños recientes, aunque sin consecuencias radiológicas previstas.
La diplomacia iraní advirtió a Alemania, Francia y el Reino Unido que cualquier acción defensiva para proteger sus bases en la región sería considerada “un acto de guerra”. Desde la ONU, el alto comisionado para los derechos humanos, Volker Türk, se declaró “profundamente conmocionado” por el impacto sobre civiles e infraestructura.
La tensión también impacta en los mercados: el precio del crudo Brent superó los 81 dólares, mientras crecen las advertencias sobre la seguridad del estrecho de Ormuz, por donde circula una porción clave del petróleo mundial. Irán amenazó con atacar embarcaciones en la zona, mientras China pidió un cese inmediato de las operaciones militares para evitar mayores efectos sobre la economía global.
Con múltiples frentes abiertos —Irán, Israel, Líbano y el Golfo— y sin señales claras de desescalada, las perspectivas indican que el conflicto podría extenderse de forma indefinida, con consecuencias militares, humanitarias y económicas de alcance internacional.

