Los incendios rurales que afectan a vastas zonas de la provincia de Buenos Aires y La Pampa volvieron a poner en evidencia la falta de políticas de prevención y de respuesta coordinada ante eventos que, según advierte el sector agropecuario, se repiten año tras año. Así lo señaló la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), al analizar la expansión del fuego en localidades como Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Copetonas, Oriente y Valle Hermoso, así como en campos del oeste y sur pampeano.
De acuerdo con la entidad, las condiciones climáticas adversas, los fuertes vientos y la elevada presencia de material combustible seco impidieron neutralizar rápidamente los focos ígneos. A esto se suma que todo el territorio pampeano se mantiene en alerta roja por riesgo extremo de incendios, debido a las altas temperaturas y la probabilidad de tormentas eléctricas que podrían generar nuevos focos.
Desde Carbap subrayaron que “esta situación no es nueva” y remarcaron que desde hace años vienen reclamando un trabajo coordinado previo al inicio de la temporada de incendios. “Se deben disponer medidas precautorias que permitan atenuar las consecuencias del fuego y evitar pérdidas fatales”, señalaron en un comunicado, al tiempo que cuestionaron la falta de planificación estructural frente a este tipo de emergencias.
Uno de los puntos centrales del reclamo apunta al estado de las rutas y caminos rurales. Según la Confederación, tanto Vialidad Nacional como la Provincial deberían realizar tareas de mantenimiento en banquinas, rutas y caminos vecinales, muchos de los cuales se encuentran intransitables. Esta situación, advierten, contrasta con las tasas y guías que se les cobran a los productores y dificulta seriamente el acceso para combatir el fuego.
Además, la entidad reclamó la disponibilidad anticipada de recursos clave para la emergencia, como camiones cisterna para el transporte de agua, motoniveladoras y maquinaria específica para el control del fuego, además de aviones hidrantes, considerados fundamentales para contener incendios de gran magnitud en zonas rurales.
Una vez sofocados los focos, el problema continúa con el control de daños. Carbap recordó que en 2017, tras incendios que arrasaron más de 300 mil hectáreas, debió articular junto al Ejército Argentino el envío de forraje para sostener el ganado que había sobrevivido. En el escenario actual, con cerca de 100 mil hectáreas quemadas en La Pampa, la Confederación advirtió que serán necesarias líneas de crédito diferenciales para recomponer alambrados, corrales, mangas y otras infraestructuras indispensables para retomar la actividad productiva.
El reclamo vuelve a poner en agenda la necesidad de políticas públicas sostenidas de prevención, equipamiento y asistencia, frente a emergencias que ya no pueden considerarse excepcionales.

