Sindicatos y estudiantes convocaron a una huelga general con protestas en distintas ciudades italianas contra el aumento del costo de vida, la guerra, el rearme y las políticas educativas del gobierno de Giorgia Meloni. Hubo enfrentamientos con la policía y tres heridos en Vicenza. Las movilizaciones se producen en un contexto de conflictividad social que también alcanza a Francia.
Miles de trabajadores, estudiantes universitarios y secundarios participaron este viernes de movilizaciones en decenas de ciudades de Italia, entre ellas Roma, Milán, Nápoles, Turín, Venecia y Palermo. Las protestas se realizaron en el marco de una huelga general convocada por el sindicato de base USB, que reunió reclamos económicos, laborales, educativos y políticos.
Las manifestaciones se desarrollaron bajo un importante despliegue policial, luego de los episodios de violencia registrados durante las últimas semanas en distintas ciudades del país. En Vicenza, tres participantes resultaron heridos durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, uno de ellos en la cabeza por el impacto de una granada de gas lacrimógeno, según informaron los organizadores. La policía utilizó también cañones de agua para contener a los manifestantes que intentaban avanzar hacia la circunvalación.
Entre los principales reclamos figuran el encarecimiento de los alquileres, las tarifas de los servicios y los productos de primera necesidad, junto con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la precariedad laboral y el deterioro de los servicios públicos.
Las organizaciones estudiantiles La Rete della Conoscenza, Link-Coordinamento Universitario y Unione degli Studenti señalaron que acompañaban la protesta de los trabajadores contra el alto costo de vida y las políticas de guerra y rearme. También cuestionaron las condiciones de inserción laboral de las nuevas generaciones y reclamaron mayores oportunidades para construir un proyecto de vida autónomo.
La jornada coincidió, además, con una movilización internacional de trabajadores portuarios en más de 40 puertos del Mediterráneo y Europa, en rechazo al comercio de armas, la militarización de las infraestructuras y la participación de los puertos en operaciones bélicas.
En algunas ciudades se registraron acciones contra representantes del Gobierno. En Nápoles fueron quemadas imágenes de la primera ministra, Giorgia Meloni, y de la ministra de Universidades, Anna Maria Bernini. En Padua ocurrió lo mismo con una fotografía del ministro de Educación, Giuseppe Valditara. En Turín, manifestantes arrojaron dos contenedores con estiércol frente a la sede del ayuntamiento.
Ante el escenario de conflictividad, el Ministerio del Interior advirtió sobre la necesidad de evitar nuevos episodios de violencia. Las autoridades sostuvieron que aislarán a quienes protagonicen hechos violentos, en un contexto de preocupación por la reiteración de incidentes durante las concentraciones públicas.
Francia también enfrenta una ola de protestas y refuerza la seguridad
La conflictividad social también se extiende a Francia, donde este sábado se desarrollará la tercera jornada consecutiva de protestas masivas. Las movilizaciones estudiantiles, iniciadas hace más de tres semanas, confluyeron con los reclamos sindicales y de los chalecos amarillos, en un escenario atravesado por el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos.
La tensión se incrementó luego de los episodios de violencia del 17 de octubre, cuando grupos radicales protagonizaron saqueos y destrozos en distintas ciudades. Entre los hechos más graves se registraron el incendio del Ayuntamiento de Limoges, daños en la sede municipal de Marsella y en la oficina de turismo de Lyon, además de ataques contra unos 3.000 comercios.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó su renuncia, pero el presidente Emmanuel Macron la rechazó. Para este sábado, el Gobierno prevé desplegar hasta 70.000 efectivos de la Policía y la Gendarmería, con apoyo de unidades especiales, drones, helicópteros y vehículos blindados.
Las autoridades también expresaron preocupación por las convocatorias difundidas en redes sociales para la noche de Halloween. Nuñez anunció que se prohibirán las concentraciones consideradas violentas y el uso de máscaras para ocultar el rostro. Parte de las convocatorias circula a través de Bitchat, una aplicación de mensajería que funciona sin conexión a internet y que, según las autoridades, dificulta el seguimiento policial.
Las protestas en ambos países reflejan un escenario de malestar social en Europa, con reclamos vinculados al poder adquisitivo, las condiciones laborales, la educación y las políticas gubernamentales, aunque con características y dinámicas propias en cada territorio.
Con información de ANSA y France 24.




