En distintas provincias del país, distribuidoras y comercializadoras de energía eléctrica comenzaron a comunicar a los usuarios los pasos necesarios para acceder a la reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en el consumo eléctrico, que pasa del 27% al 10,5% para determinados casos productivos.
La medida representa un alivio concreto para las actividades agroindustriales, especialmente aquellas electrointensivas, donde la energía constituye un insumo crítico. Según explicó Eduardo Rodríguez, director del sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, “el beneficio más destacable es la mayor liquidez mensual que obtienen las empresas, con un significativo ahorro financiero en producciones anuales o bianuales”.
Un alivio esperado para las economías regionales
En producciones como la olivícola, el costo energético puede representar hasta un 25% de los costos fijos, lo que vuelve determinante cualquier mejora en la carga impositiva. En este sentido, desde la CAME destacaron que la implementación efectiva de esta reducción responde a más de una década de gestiones del sector.
Rodríguez subrayó además que el próximo desafío será avanzar en incentivos que permitan la transición hacia energías renovables, con el objetivo de seguir mejorando la competitividad y sustentabilidad de los productores.
Si bien la Ley de Modernización Laboral N° 27.802 ya había establecido este beneficio —reduciendo la alícuota del IVA del 27% al 10,5%—, su aplicación concreta era una demanda pendiente de los productores electrodependientes, especialmente aquellos vinculados al riego en economías regionales.
Con la puesta en marcha de este esquema, el sector agropecuario suma una herramienta clave para aliviar costos y sostener la producción en un contexto desafiante.

