La Unión Europea (UE) decidió hoy cerrar los cielos a Rusia como parte de las nuevas sanciones al gobierno de Vladimir Putin y destinará ayuda a los ucranianos con la financiación de la entrega de armas De este modo la UE aceleró y reforzó su ofensiva contra Rusia, acercándose a Kiev y ampliando el alcance de sus sanciones.
Medidas principalmente económicas a Moscú y a sus oligarcas están destinadas a hacer daño. Pero para Europa no es suficiente.
“Por primera vez financiaremos la compra y entrega de armas y equipamiento para un país bajo ataque”, anunció la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, perfilando, de hecho, un papel sin precedentes para la Unión: aquel de sujeto activa en un conflicto.
Que Bruselas quiera ponerse seria también surge de otro movimiento, incluso esta sin precedentes, explicó Von der Leyen: la prohibición de los medios gubernamentales rusos RT y Sputnik y los periódicos auxiliares.
La maquinaria mediática del Kremlin ya no podrá difundir sus mentiras para justificar la guerra de Putin”, fue la consigna de la número uno del Ejecutivo europeo.
En la mesa del Consejo de Asuntos Exteriores, convocado en una videollamada a última hora de la tarde, lo más destacado fue el Fondo Europeo para la Paz. La UE, por primera vez, decidió activar un instrumento creado hace apenas un año como embrión del proyecto europeo de defensa.
El Alto Representante para Política Exterior, Josep Borrell, solicitó y obtuvo la activación de dos tipos de ayudas militares: aquella para las armas no letales y aquella para el material letal. Entonces, no solo cascos y uniformes, sino también municiones, rifles, misiles.
Bruselas reembolsará, incluso con carácter retroactivo, a todos aquellos estados que envíen armas a Ucrania. Pero también incentivará, con un apoyo financiero, al mayor número de capitales que lo haga
La UE decidió sortear el posible nudo de unanimidad de los 27 para la activación del instrumento con la llamada “abstención constructiva”: un Estado, de hecho, también puede negarse a enviar armas, pero sin entorpecer las decisiones de los demás. Una acción, aquella europea, paralela a la de la OTAN, que confirmó como el apoyo militar de los aliados en Kiev “se está reforzando” con el envío de misiles y armamento antitanque.
El objetivo de los países miembros, compactos como rara vez lo han sido en la historia europea reciente, es aislar a Moscú de una manera cada vez más profunda. A partir de esta tarde es oficial la prohibición a las aerolíneas rusas de volar a Europa. Incluso para los jets privados de los oligarcas. Y como posible medida adicional a implementar en los próximos días, la UE también está evaluando el cierre del espacio marítimo para los barcos rusos.
Medidas económicas
Desde el punto de vista financiero, Bruselas optó por detener todas las transacciones y por el congelamiento de los activos extranjeros del banco central ruso e implementar sanciones individuales para una veintena de oligarcas. Y en la mira de Europa también entra Bielorrusia. Bruselas puso en marcha un paquete de sanciones ad hoc que frena el comercio entre la UE y Minsk en los sectores ya golpeados por Rusia y prohíbe la importación de productos del régimen de Alexander Lukashenko como combustibles minerales, tabaco, cemento, hierro o acero.
En la noche Bruselas cerró el procedimiento sobre el tercer paquete. Dejando de lado, sin embargo, la exclusión de Rusia del sistema Swift. El sistema Swift, que proviene del acrónimo inglés Society for World Interbank Financial Telecommunication, es una plataforma que conecta a unas 11.000 instituciones financieras de todo el mundo en más de 200 países y supone un pilar fundamental del sistema financiero internacional. Con sede en Bélgica, es una cooperativa compuesta por una junta de 25 miembros “Hay tiempos técnicos, no es una sanción fácil de implementar”, explicaron fuentes europeas.
El acuerdo sobre la medida está ahí. El visto bueno formal para esta exclusión selectiva se espera para principios de semana. Pero el número y los nombres de los bancos aún están en discusión.
El tema es delicado, el acuerdo entre los 27 podría tambalearse en cualquier momento. Y el nudo sigue siendo aquel del gas: expulsar a Gazprombank del Swift, pagar el gas será casi imposible. Para todos. (ANSA).

