“Poner en escena nuestro Humedal es visibilizarlo, ser conscientes de nuestro patrimonio, de la enorme riqueza que significa poseerlo, como dador de vida, como generador y motor natural, en tanto productor de materias primas, purificador, huésped de numerosas especies del mundo vegetal y animal, además de lo más importante y significativo, representa una de las mayores reservas de agua dulce del mundo”. Quien describe el contexto del Paraná no responde a ningún grupo ecologista, ni llegó a tal reflexión a partir de un sesudo análisis como hidrógrafo.
En verdad se trata del compositor y bandoneonista Luis Caruana quien luego de desplegar su arte por el mundo, eligió radicarse en el Arroyo Abravieja del Delta de Tigre. De hecho la fascinación por el contexto quedó plasmada con su último disco ‘Suite del Agua’, obra de música de cámara del litoral inspirada por supuesto en el humedal del Delta del Paraná. A través de diferentes músicas de la región, evoca la vida de los isleros y atraviesa las múltiples sensaciones en las que el río es protagonista. Y ciertamente no fue un disco más. “La composición de la Suite del Agua es muy significativa para mí dado que representa el lugar donde decidí vivir, el que me cobijó antes y durante la pandemia: nuestro bello Delta argentino”, define.

Claro que realzarlo parece hasta casi contradictorio con el contexto, las quemas intencionales de numerosas islas frente a la ciudad de Rosario con fines de explotación comercial y turística.
Y sin embargo, aquello que quedó invisibilizado por el vértigo de la información, resurge ya no desde lo visual si no desde los sonidos. ‘Repunte’, ‘Tierra mojada’, ‘Isleros’ y ‘Alborada’ son parte de este viaje de ocho temas cuyo hilo conductor se funde entre la base instrumental (guitarra, contrabajo, percusión, más los instrumentos clásicos del género del litoral) y la voz de Teresa Parodi, guía de versos precisos y sentidos.
Aunque el mote de ‘bandoneonista ecologista’, podría sonarle excesivo, Caruana lo toma sin reparos.
“Si ecologista es emocionarse por el milagro que significa la naturaleza y lo que ello conlleva, me considero totalmente ecologista más allá de mi especialidad musical, y en ese sentido todos deberíamos serlo cada vez más. Creo que ya no hay más tiempo que perder, hemos hecho demasiados estragos en el mundo animal y vegetal como para no sentir que estamos en estado de alarma”, alerta.
Para Luis el vínculo música y geografía resultó con la potencia de un flechazo. “Comenzó hace unos 6 años y se fue dando en forma armoniosa y gradual hasta llegar a vivir en el mismo delta del Paraná”, describe. “Creo que el arte a través de la belleza puede interrogarnos y puede conmovernos, supone una linda combinación para tomar conciencia de algo”, amplía. La magnitud del encanto que lo cobija y reivindica se plasma en sonidos, pero también en imágenes. “En este caso la conciencia de tener un puñado de diamantes, tal como considero al entorno natural, y dejarlos caer poco a poco, inconscientemente. Para eso está el arte, para poner en primer plano conceptos a través de la belleza”, concluye.

Foto portada: Reserva Achalay.


