“Todo lo que el hombre logra es tan fútil como qperseguir el viento”, rezaba hace un tiempo un verso de esa banda norteamericana allá perdida por los setenta en Argentina cuando nuestro mundial encandilaba a miles entre el frío invierno de un gobierno instalado de prepo.
‘Dust in the wind’ era el tema de ‘Kansas’, grupo formado en 1973 en Topeka, la capital del estado donde precisamente en horas se verán las caras nuestro Seleccionado con el de Suiza.

Por entonces Kansas copaba las FM y los boliches del planeta junto con ‘Otro ladrillo en la Pared’, ‘Manteniéndose vivo’, de Bee Gees y ‘Buenos tiempos’, de Chic, entre el fenómeno Queen y otros temas disco consolidados para acallar viejas revoluciones.
Kansas también convoca a los amantes de la literatura, no por un escriba concreto, sino porque del crimen ocurrido en Holcomb, en el oeste rural, a unas seis horas de Kansas City, devino una obra cuya singularidad convoca por igual a los fanáticos de las letras como a los del policial en general.

Allí en 1959 ocurrió el cuádruple asesinato de la familia Clutter, de la que se ocupó Truman Capote junto a Harper Lee. Durante años, el escritor trabajó en lo que derivaría en “A sangre fría” (1966), relato imprescindible que, además de inaugurar el “nonfiction novel” a nivel global (aunque ‘Operación Masacre’ se publicó antes, en 1957), enlazó a este estado con lo siniestro.
Claro que Kansas City, la ciudad, tuvo su propio guiño albiceleste antes del inicio del mundial: la Selección se instaló a entrenar en las canchas del Sporting Kansas City, del lado de Kansas, y llegó desde Buenos Aires en un vuelo con el número 1978 pintado como una promesa, en referencia a aquella primera estrella ganada en casa. Un gesto en sintonía con el hábito de emparentar números con logros.
Basta la nueva canción motivacional del equipo para confirmarlo.

Contrastes sórdidos sobrevuelan sin embargo en esto de emparentar lugares y hechos. En el último enero, meses antes de la fiesta deportiva, otro hecho sacudió esa misma región, un poco más al norte. En Minneapolis, un agente de ICE mató de tres tiros a Renée Good, una mujer que hasta hacía poco vivía a metros de donde hoy se entrena Messi.
El Gobierno habló de legítima defensa; sin embargo, el intendente de la ciudad salió a desmentirlo el mismo día.
Pero vayamos a lo importante, a lo que la crónica futbolera y la adrenalina reclaman. Esta noche las crónicas hablarán de goles, de variantes tácticas.
Del alto precio de un resultado.
Mientras tanto, Kansas seguirá siendo la banda que ya nadie escucha, la granja de curiosos buscando indicios desde una ruta. Y el viento, furtivo y solitario o estilo torbellino, explosivo. Lo que suceda.

