Roxana Amed, se presentó en el escenario de Thelonious y con ella llegó toda una propuesta musical innovadora, fresca y llena de melodías nuevas y conocidas, pero todas pasaron por el tamiz de la voz y la presencia de esta artista. Todo creció a un nivel superlativo y en donde la objetividad no pudo hacer pie.
Dueña de una personalidad escénica única, Amed recibió prolongados aplausos de un público que añoraba su regreso, pero que también conoció de su entrega en el escenario y de esa impronta personal –inevitable- con la que aborda cada una de sus propuestas musicales.
Fue en esta oportunidad que la vimos en toda su dimensión y con un aporte invalorable de cadencias musicales y melodías que se corporizaron en una voz cuidadosamente educada e impostada. Toda canción y toda melodía que pasa por esa privilegiada garganta, ya no es la misma.
Así ocurrió con El Arriero, de Atahualpa Yupanqui; Zamba para la Viuda; o Milonga por la Ausencia; y la tradicional Zamba de Lozano, con la se despidió e hizo vibrar al público.
No estuvo sola en esta aventura sonora y musical, la acompañó un cuarteto de músicos jóvenes y otros experimentados, pero todos tocaron de manera eficiente, melodioso, sin estridencias y sujetos a sus partituras. Ellos son: Javier Burin Heras, en piano. Sebastián Espósito, en guitarro. Fernando Galimany, en contrabajo; y Carto Brandán, en batería.
El repertorio elegido que parte del repertorio de su disco Ontology fue: Tumbleweed (full band); The Waking (bass and voice full band); La Sombra (full band); Nueva Luna Mundo Arjo (full band); Chacarera para la mano izquierda (full band); Zamba para la viuda (piano and voice); Milonga por la ausencia; El Arriero (full band); Durazno Sangrando (full band); Blue in Green (full band); Flamenco Sletches (full band); Zamba de Lozano (full band).

Luego del show Roxana Amed accedió a una breve entrevista con El Ágora y contó sobre lo ocurrido en el escenario de Thelonious y de su propuesta musical.
–Una sola fecha para este regreso, tuvo un poco de “gusto a poco”.
Habrá que convencer a la gente de este país que hay propuestas a las que hay que darles oportunidades. Yo tocaba mucho cuando vivía acá, pero creo que no lo suficiente y una de las sensaciones que tuve cuando hace diez años me fui de la Argentina, era que se debió escuchar más esto que ahora estoy haciendo.
–¿Por qué crees que debió ser así?
Porqué es distinto y aporta a la música argentina, desde la idea musical y la forma de cantar. Hace muy poquito que intenté conseguir una fecha; vengo seguido al país, pero hago malabares con los pasajes, porque en Miami trabajo en varias universidades, entonces organizar las fechas es bastante complicado. En mayo pasado supe que regresaba y comencé a buscar lugares y conseguí aquí en Thelonious. Ojalá en diciembre pueda conseguir un lugar y también en los próximos viajes.
–Desató toda una polémica acerca di si haces o no Latin Jazz…
(Se ríe) Fue toda una conversación y toda una vuelta a ese tema… Sucede que el público está acostumbrado a asociar al latin jazz con la música caribeña. Y no es eso; yo digo que tenemos que encontrar otra expresión, pero con raíz americano o hispano o lo que sea. En el disco que se viene “Unánime”, invité a artistas de Latinoamérica a contar esa perspectiva, como a Pedro Aznar, a Niño Josele, Chco Pinheiro, Martín Bejarano; Chucho Valdés, Tony Succar, Edward Pérez, Linda Briceño y Julio Reyes Copello; y creo que estos contactos con la prensa internacional, se está entendiendo esto que quiero hacer y explicar.
–América Latina ofrece todo un mundo diferente en lo que a la música se refiere…
Somos muy distintos en Sudamérica, tan distintos como lo es el flamenco, sin embargo, tenemos el mismo idioma. Pero es la fusión o la mixtura de géneros, lo que nos hace diferentes. Y en este show todo lo que hice fue mezclar. Además, está en el ADN de nuestros artistas hacer y proponer esta música. Hay muchos estadounidenses que están abiertos a los cambios y otros que no y son muy tradicionales y dicen que con el jazz no se juega o que el jazz es de los negros o que es el swing. Pero la música se impone por sí misma; esto que yo hago desde Argentina, no soy la única. Está Leo Genovese, Guillermo Klein y hay mucha música fusionándose. Las voces se hacen oír.
–¿Crees que deberías tocar más seguido en tu país?
Para mí es difícil tocar en la ciudad donde vivo y además le tengo que dedicar mucho tiempo a la vida académica y para mí lo natural es estar acá y hablar con mi gente y en este sitio es aún mucho mejor porque se entiende el recorrido de estas canciones. Y no es todo nuevo. Se acuerdan de El Arriero hecho por Atahualpa Yupanqui y celebran este arreglo que hago sobre este tema y lo descubren. La idea es que la música siga viva y desarrollándose.
La música y la docencia
Roxana Amed, cantante argentina radicada en Estados Unidos, visita Buenos Aires después de un largo tiempo para adelantar temas de “Unánime”, su próximo álbum que saldrá en septiembre y que contará con la participación de Niño Josele, Chucho Valdés, Chico Pinheiro y Pedro Aznar, entre otras destacadas figuras.
Dueña de una voz virtuosa y profunda, Roxana Amed -también compositora y productora- fusiona sus músicas de raíces folklóricas sudamericanas con un rock sofisticado y un post-bop jazz. Con un posgrado en Literatura en lengua española y estudios en Cine, ha sido aclamada por sus álbumes “Limbo” (2004) y “Entremundos” (2006) producidos junto con Pedro Aznar. Les sucedieron otros discos también muy aplaudidos, como “Cinemateca Finlandesa” (2010) a dúo con el pianista Adrián Iaies, “Inocencia” (2011), y luego “La Sombra de Su Sombra” (2013), con el pianista Frank Carlberg con composiciones para poemas de Alejandra Pizarnik.
En 2013 Roxana Amed se mudó a Miami y desde entonces se ha transformado en una suerte de embajadora del jazz argentino en Estados Unidos. Allí trabajó con numerosas figuras como Guillermo Klein, Emilio Solla, Leo Genovese, Frank Carlberg, y las vocalistas Christine Correa y Sofía Rei, entre otras.
“Instantáneas” llegó en 2019, un álbum de canciones propias y de célebres autores, grabado en vivo en estudio, de tomas únicas, versiones íntimas y pequeños ensambles. En 2021 lanzó “Ontology”, con repertorio propio y de otros artistas como Wayne Shorter, Alberto Ginastera y Miles Davis, que fue nominado al Latin Grammy por Mejor Álbum de Jazz Latino/Jazz y Mejor Arreglo. En ese mismo año recibió la beca de “New Jazz Works” que otorga la Doris Duke Charitable Foundation a través de Chamber Music America para la composición de nueva música, que está plasmada en “Unánime”, su disco próximo a salir y que cuenta con colaboraciones notables, con fecha de lanzamiento en septiembre 2022.
Foto: Gentileza Fernando Ibarra.


