La escalada geopolítica en Medio Oriente continúa profundizándose, con foco en el estratégico estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global. Mientras en Washington delegaciones de Israel y Líbano mantienen reuniones para explorar una salida al conflicto —aunque con ataques israelíes casi diarios en el sur libanés—, la tensión crece en torno a Irán y Estados Unidos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a la Armada atacar cualquier embarcación sospechosa de desplegar minas en el estrecho de Ormuz, una decisión que eleva el riesgo de enfrentamientos directos en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.
En paralelo, Pakistán intenta sostener las negociaciones entre Washington e Irán, aunque el clima de conflicto dificulta avances concretos. A su vez, desde Teherán aseguran que ya comenzaron a recibir pagos por el tránsito marítimo en Ormuz, una medida que podría tensar aún más el comercio internacional.
Impacto global: energía, diplomacia y conflicto
El contexto de incertidumbre ya impacta en los mercados: el precio del crudo Brent superó los 103 dólares por barril, acumulando varios días consecutivos en alza ante la falta de avances diplomáticos y el bloqueo en la zona.
En el plano político, figuras como Reza Pahlaví cuestionaron el alto el fuego y pidieron intensificar la ofensiva contra el régimen iraní, al tiempo que autoridades del Líbano denunciaron ataques israelíes como crímenes de guerra tras la muerte de una periodista.
Desde Irán, el canciller Abbas Araghchi responsabilizó a Estados Unidos e Israel por la inseguridad en el golfo Pérsico, en el marco de lo que calificó como una “guerra de 40 días”.
El escenario sigue marcado por la fragilidad diplomática y la creciente militarización, con efectos directos en los mercados energéticos y el equilibrio internacional.
Fuente agencias internacionales

