Un informe de la consultora KIMEI advierte que la abundante oferta mundial mantiene acotadas las subas del trigo, mientras que en el mercado argentino la calidad del grano se volvió el factor clave para la comercialización y los valores pagados por la industria.
El mercado internacional del trigo atraviesa un escenario de abundante oferta y escasa presión de demanda, una combinación que limita las posibilidades de subas sostenidas en las cotizaciones. Sin embargo, factores geopolíticos, la evolución de los costos productivos y algunos cambios en la dinámica de stocks globales comienzan a generar señales que el mercado observa con atención.
Así se desprende del informe elaborado por Javier Buján y Marcelo Yasky de la consultora KIMEI junto a la Facultad de Cs. Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde se analiza la evolución reciente del cereal tanto en el plano internacional como en el mercado local.
El mercado mundial mantiene abundante oferta, pero surgen señales de alerta
Según el análisis, desde agosto hasta comienzos de 2026 los reportes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) mostraron una oferta global de trigo cada vez mayor frente a una demanda que no crecía al mismo ritmo. Este desbalance generó un escenario de precios con escaso margen para recuperaciones significativas.
Los últimos informes WASDE introdujeron algunos ajustes, aunque no de magnitud suficiente como para modificar la tendencia predominante. En paralelo, la última campaña agrícola mostró aumentos productivos en prácticamente todos los grandes países exportadores, una situación que difícilmente pueda repetirse en el próximo ciclo.
En este contexto, el mercado comienza a observar con mayor atención algunos factores que podrían alterar el equilibrio actual. Entre ellos aparecen eventuales problemas climáticos en el hemisferio norte, especialmente en las grandes planicies de Estados Unidos donde se desarrolla el trigo de invierno, así como una posible recomposición de stocks en China.
De acuerdo con el informe, las existencias del cereal en ese país podrían reducirse en alrededor de 10 millones de toneladas entre la campaña 2023/24 y el cierre del ciclo actual, lo que abre la posibilidad de una mayor participación del gigante asiático como comprador en el mercado internacional.

Otro elemento que sostiene los precios es la participación de los fondos especulativos, que desde fines de enero mantienen posiciones compradas en trigo, apostando a una eventual recuperación de las cotizaciones.
No obstante, el informe advierte que también existen factores bajistas relevantes. Entre ellos se destaca la fuerte presencia exportadora de Rusia y la elevada oferta proveniente del hemisferio sur, además de la posibilidad de que la próxima campaña vuelva a desarrollarse sin complicaciones climáticas en las principales regiones productoras.
En el plano local, el mercado comenzó a mostrar una leve recuperación en las cotizaciones durante el último mes, aunque de manera moderada. Entre febrero y marzo los precios internacionales subieron apenas unos 4 dólares, mientras que en los puertos del sur argentino el disponible registró mejoras cercanas a los 10 dólares y hasta 15 dólares para entregas en abril.
En la plaza rosarina, el trigo disponible ronda los 185 dólares por tonelada, mientras que en los puertos del sur los valores se acercan a 205 dólares.
Sin embargo, la gran diferencia aparece en el mercado de la industria molinera, donde la necesidad de trigos de mejor calidad genera precios muy superiores. Allí los valores pueden oscilar entre 240 y hasta 280 o 290 dólares por tonelada, dependiendo de las características del grano.
La explicación es clara: la campaña actual estuvo marcada por importantes diferencias en la calidad del trigo, lo que obliga a los molinos a buscar mercadería específica para poder cumplir con los estándares de producción de harina.
Comercialización y decisiones de los productores
En términos comerciales, el informe indica que ya se comercializó el 54% de la oferta total de trigo de la campaña 2025/26, con más de 15,7 millones de toneladas vendidas.

De ese volumen, el 71% ya tiene precio fijado, mientras que el resto permanece a fijar. Aún quedan por comercializar cerca de 9,7 millones de toneladas, un volumen relevante que podría influir en el comportamiento del mercado en los próximos meses.
Sin embargo, el ritmo de ventas se mantiene moderado. Muchos productores continúan reteniendo el cereal y venden solo lo necesario para cubrir compromisos financieros. La evolución del tipo de cambio y la competencia de otros cultivos, como el girasol con buenos precios y rindes, también inciden en esta decisión.
El mercado ya comienza a operar precios para la campaña 2026/27. Las posiciones forward para diciembre y enero se ubican alrededor de 215 dólares por tonelada, mientras que los valores FOB llegaron a negociarse entre 225 y 230 dólares.
Para que esos precios resulten viables, el informe señala que los derechos de exportación deberían ubicarse en cero, lo que vuelve a colocar la política comercial como un factor relevante para el futuro del cultivo.
Al mismo tiempo, los elevados costos de fertilizantes —con la urea cerca de 750 dólares y el fosfato diamónico alrededor de 1.000 dólares— también podrían influir en las decisiones de siembra de la próxima campaña.
De este modo, el trigo argentino ingresa en una etapa donde la evolución del contexto internacional, la calidad del grano y las variables económicas locales seguirán marcando el ritmo del mercado.

