La Expo Rural de Palermo volvió a reunir a los principales actores de la cadena cárnica argentina durante una nueva edición de la Jornada de Carnes y Granos. Referentes de los sectores bovino, porcino y aviar coincidieron en que el país atraviesa un escenario favorable para consolidar su producción, mejorar la competitividad y ampliar su presencia en los mercados internacionales.
La actividad comenzó con una exposición del consultor australiano Simon Quilty, quien presentó un panorama sobre el comercio mundial de proteínas animales. A partir de ese diagnóstico, el analista y miembro de la Comisión de Carnes de la Sociedad Rural Argentina, Víctor Tonelli, analizó el posicionamiento del país frente al nuevo contexto internacional.
Para el especialista, la carne vacuna argentina tiene la posibilidad de avanzar hacia un esquema de mayor diferenciación y agregado de valor.
“Hoy tenemos la posibilidad de ofrecer un speciality. El desafío es pasar de vender carne sin categoría a comercializar un producto con clasificación por tipificación. La mesa está servida”, afirmó.
Tonelli sostuvo además que quedó atrás una etapa caracterizada por restricciones, controles y cupos, y señaló que el negocio ingresó en un proceso de retención de vientres que podría extenderse entre tres y cinco años.
Según explicó, este ciclo implicará una recuperación gradual del stock bovino, una menor oferta de hacienda en el corto plazo, valores más firmes y un consumo interno que se estabilizaría alrededor de los 45 kilos por habitante.
En representación del sector porcino, el presidente de la Federación Porcina Argentina, Daniel Fenoglio, destacó el crecimiento sostenido que viene mostrando la actividad y consideró que el contexto internacional abre una oportunidad para atraer nuevas inversiones.
“Los grandes exportadores del hemisferio sur tienen mayores dificultades para seguir creciendo y ya hay empresas analizando proyectos en Brasil y Argentina. Hay una gran oportunidad para nuestro país”, señaló.
Fenoglio recordó que la producción porcina mantiene un crecimiento anual de entre 5% y 10% desde hace dos décadas y remarcó que el objetivo no es competir con la carne vacuna, sino complementarla.
“Somos productores rentables y ofrecemos una carne cuyo precio es aproximadamente tres veces menor que el de la vacuna. Queremos ser una alternativa para el consumidor y contribuir a contener la inflación”, sostuvo.
El panel se completó con la participación del presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Franco Santángelo, quien destacó el presente del sector, aunque advirtió que el crecimiento futuro dependerá de mejorar la capacidad productiva.
El dirigente explicó que el mercado del pollo continúa muy vinculado a la evolución de los precios de la carne vacuna y al poder adquisitivo de los consumidores.
“Tenemos que seguir creciendo en exportaciones, pero también aumentar la eficiencia productiva. Los frigoríficos y las plantas ya realizaron las inversiones necesarias; ahora el desafío está en ampliar y modernizar las granjas, que hoy trabajan al límite de su capacidad”, concluyó.




