Un informe elaborado por la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Internacionales) analizó las nuevas sobretasas arancelarias anunciadas por Estados Unidos tras la finalización de las investigaciones realizadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El estudio pone el foco en las implicancias para Argentina, que continuará alcanzada por una sobretasa del 10% sobre el arancel de Nación Más Favorecida (NMF), aunque conservará un amplio conjunto de excepciones para productos agroindustriales.
Las nuevas medidas comerciales anunciadas por Estados Unidos reconfiguran el esquema arancelario para las importaciones provenientes de 60 países, entre ellos Argentina. Si bien el país continuará enfrentando una sobretasa del 10% sobre el arancel de Nación Más Favorecida (NMF), el impacto sobre las exportaciones agroindustriales será limitado gracias a un amplio listado de excepciones que incluye productos estratégicos.
La decisión fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), tras concluir una investigación iniciada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El organismo argumentó que varios socios comerciales no aplican de manera efectiva restricciones a las importaciones de bienes elaborados mediante trabajo forzoso, una práctica que, según Washington, genera competencia desleal para la economía estadounidense.
Argentina mantiene el mismo escenario arancelario y preserva beneficios para el agro
Para Argentina, la resolución no implica un cambio significativo respecto del esquema vigente desde 2025. El país continuará sujeto a una sobretasa del 10%, el nivel más bajo establecido dentro del nuevo régimen para las naciones que cuentan con mecanismos parciales o en proceso de implementación para controlar el ingreso de productos vinculados al trabajo forzoso.
En paralelo, la medida incorpora un conjunto de excepciones que resultan clave para el comercio bilateral. Más de 2.000 posiciones arancelarias quedaron excluidas de la sobretasa para todos los países alcanzados por la investigación, entre ellas numerosos productos agroindustriales.
En el caso argentino, el listado comprende carne bovina fresca y congelada, despojos bovinos, papa semilla, tomates frescos, diversas hortalizas y tubérculos, frutas frescas como bananas, naranjas, limas, paltas y kiwis, infusiones como té, café y yerba mate, azúcar, cacao, conservas de carne, jugos de frutas y semillas destinadas a siembra, entre otros.
Además, Argentina obtuvo un listado exclusivo de excepciones, con alrededor de 93 posiciones arancelarias, un beneficio diferencial que podría ampliarse en futuras negociaciones.
Otro aspecto que permanece sin modificaciones es el acceso de la carne bovina argentina al mercado estadounidense mediante las cuotas ya vigentes: una de 80.000 toneladas, negociada en el marco del Acuerdo Bilateral sobre Comercio Recíproco e Inversiones (ARTI), y otra de 20.000 toneladas, correspondiente a los compromisos asumidos durante la Ronda Uruguay del GATT.
Mientras tanto, el Gobierno de Estados Unidos continúa desarrollando otras investigaciones comerciales bajo la Sección 301 dirigidas a distintos países por presuntos subsidios industriales, propiedad intelectual, comercio digital y otras prácticas comerciales. Sin embargo, Argentina no forma parte de esos procesos, lo que la mantiene al margen de eventuales medidas adicionales en el corto plazo.
De acuerdo con el análisis de la Fundación INAI, la permanencia de Argentina dentro del grupo de países alcanzados por la sobretasa del 10%, sumada a las excepciones obtenidas para numerosos productos y a la continuidad de las cuotas de exportación de carne bovina, permite sostener un escenario de relativa estabilidad para el comercio bilateral. El informe también advierte que Estados Unidos podría profundizar en el futuro la diferenciación arancelaria entre países considerados socios estratégicos y aquellos sujetos a mayores restricciones.




