Los últimos reportes de trigo, maíz y soja elaborados por Javier Buján y Marcelo Yasky de la consultora KIMEI, en acuerdo con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), muestran que el contexto global continúa otorgando sostén a los precios agrícolas, aunque con fuertes niveles de volatilidad vinculados a factores climáticos, energéticos y geopolíticos.
En el caso del trigo, el informe advierte que el conflicto en Medio Oriente impacta indirectamente sobre el cereal por el aumento en los costos de los fertilizantes nitrogenados, fundamentales para la producción. A esto se suman problemas climáticos en Estados Unidos, especialmente en el trigo de invierno, y una posible reducción de área sembrada para la próxima campaña. Además, el USDA proyectó una caída global de casi 25 millones de toneladas para el ciclo 2026/27, lo que podría reducir la relación stock/consumo y sostener las cotizaciones.
En el plano local, el cereal mostró una recuperación importante. La pizarra en Rosario registró una suba cercana al 14% en pesos entre abril y mayo, mientras que la posición futura diciembre/enero refleja expectativas firmes para la campaña 2026/27. Según el informe, el mercado argentino continúa siendo competitivo a nivel internacional y mantiene una fuerte demanda exportadora.
Respecto del maíz, los analistas remarcan que el mercado internacional permanece relativamente estable, aunque condicionado por el encarecimiento del petróleo y las dificultades logísticas derivadas de las tensiones en el estrecho de Ormuz. La demanda mundial sigue en niveles elevados y el stock global continúa en mínimos históricos comparados con campañas anteriores.
El foco del mercado está puesto en la evolución climática de Brasil y Estados Unidos. En Brasil, algunas consultoras ya anticipan recortes en la producción de la “safrinha” debido a menores precipitaciones, mientras que en Estados Unidos el mercado sigue de cerca la reducción del área sembrada y la posible autorización del combustible E15 durante todo el año, medida que impulsaría el uso de etanol.
En Argentina, el maíz mantiene una tendencia positiva tanto en el mercado disponible como en las posiciones futuras. La demanda exportadora continúa activa y absorbió sin inconvenientes el aumento de mercadería tras la resolución de conflictos logísticos y el avance de la cosecha.
Por su parte, la soja atraviesa un escenario de lateralización en Chicago, aunque con una firmeza de fondo impulsada por el conflicto en Medio Oriente, la volatilidad del mercado energético y las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China.
El informe destaca que China volvió a incrementar sus importaciones, mientras Brasil avanza sobre una cosecha récord. Al mismo tiempo, el mercado climático estadounidense comienza a ganar protagonismo de cara a la nueva campaña, especialmente por la posibilidad de mayores consumos de biodiesel en un contexto de petróleo elevado.
En el mercado argentino, la oleaginosa recuperó terreno tras las bajas registradas durante el avance de la cosecha. Los analistas señalan que la industria mantiene buenos márgenes y que la oferta disponible resulta menor a la esperada, lo que brinda sostén a los precios. Además, remarcan la importancia de administrar ventas con cautela y utilizar herramientas de cobertura ante un escenario todavía incierto.
